El convenio ‘Oficios que Alimentan’ busca capacitar a personas de comedores comunitarios, otorgar certificaciones y fortalecer la seguridad alimentaria en la provincia.
La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la Fundación Banco de Alimentos de Córdoba firmaron un convenio marco para articular acciones de formación, investigación y trabajo territorial. El acuerdo, impulsado por la Secretaría de Extensión Universitaria, da continuidad a un trabajo iniciado con el Icytac (Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos Córdoba) y se amplía ahora hacia cursos de formación en el oficio gastronómico.
El programa, denominado «Oficios que Alimentan», está dirigido a personas que participan en comedores y merenderos comunitarios. Quienes completen los trayectos formativos podrán acceder al Carnet de Manipulación Segura de Alimentos, una certificación que mejora las condiciones de empleabilidad en el sector.
El secretario de Extensión de la UNC, Conrado Storani, señaló que el proyecto expresa la integralidad de las funciones universitarias. «En este convenio se ve reflejada la articulación entre investigación, extensión, trabajo con organizaciones sociales y el sector privado», destacó. Además, advirtió que en los territorios donde la universidad desarrolla actividades se registra un aumento sostenido de la demanda en comedores.
Desde el Banco de Alimentos, el director Alejo Ruiz Díaz explicó que la organización trabaja actualmente con casi 500 espacios comunitarios, mientras que otras 150 organizaciones permanecen en lista de espera. Según precisó, el alcance de esta red llega a unas 64 mil personas en la ciudad de Córdoba y el Gran Córdoba. La fundación distribuyó durante el último año más de 1.800.000 kilos de alimentos.
El rector de la UNC, Jhon Boretto, destacó la trayectoria de ambas instituciones y valoró la articulación. «Es muy valioso que logremos vincularnos a través de este proyecto para consolidar y enriquecer la propuesta», afirmó. Por su parte, el presidente del Banco de Alimentos, Conrado Fiore, consideró que el desafío es ampliar el alcance de las acciones y asegurar que los recursos se utilicen de manera adecuada.
El acuerdo se inscribe en una concepción de la extensión universitaria como espacio de encuentro entre el conocimiento académico y las realidades del territorio, aportando formación y certificación, y reconociendo los saberes construidos en los espacios comunitarios.
