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El caso del Ministro de Economía que terminó con la inflación y renunció para ser Presidente


Fernando Henrique Cardoso aplicó un plan sofisticado y eficaz. Lanzó el Real y en medio de su implementación dejó el cargo. Su objetivo estaba en la política.

“¿Cómo va a manejar el tiempo entre ser ministro de Economía y si es candidato a presidente?”, le preguntaron a Fernando Henrique Cardoso en 1994. Era ministro de Economía de Brasil.

“Siempre sostuve que el Ministerio de Economía tiene que tener una posición muy amplia que trascienda a un determinado partido y hasta ahora me ocupé exclusivamente de la parte económica. Mi objetivo es seguir con el programa y si dejo el cargo no será por iniciativa mia. No me postulo a presidente pero no tomé ninguna decisión”.

Dos semanas más tarde, Cardoso renunciaba al cargo que ocupaba en el cuarto piso del Ministerio de Fazenda (de Hacienda o de Economía, como nos gusta más a los argentinos). Iba tercero en las encuestas, faltaban siete meses para las elecciones que finalmente terminó ganando.

Cuando Cardoso dejó su puesto de ministro y empezó a trabajar en la campaña electoral, la inflación no estaba ni por cerca en un dígito. Solo en la primera quincena de febrero los alimentos subieron 50% y la inflación promedio mensual se estacionó en 40% durante el primer semestre. Así y todo, Cardoso se lanzó. ¿Por qué lo hizo si el candidato del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, iba primero en los sondeos en aquel entonces? Porque confiaba en los números que sus economistas le habían hecho, de que los precios iban para arriba pero pronto empezarían a bajar porque tenía el respaldo del Congreso y del presidente de Brasil, Itamar Franco. Entonces ocurrió lo que habían calculado: la inflación promedio mensual pasó de 40% en el primer semestre a 3% en el segundo cuando se votó y 1,7% en 1995.

—¿A qué nivel de inflación querrá llegar a fin de año? — le preguntaron a Cardoso unos días antes de dejar su cargo como ministro y empezar a buscar la presidencia.

—¿Por qué no a cero? —respondió.

—¿Es posible?

—Llegar a cero es fácil. Mantenerse es difícil.

La respuesta de Cardoso escondía detrás el trabajo de un grupo de economistas que habían participado del fallido Plan Cruzado de los 80. Tuvieron en cuenta aquellos errores y que no querían una estabilización dolarizadora como la que entonces Argentina esgrimía como un éxito de la mano de Domingo Cavallo. “Brasil no puede avanzar como lo hizo la Argentina, no podríamos sobrevivir sin San Pablo que es el corazón industrial”, dijo uno de los padres fundadores del real apenas se lanzó el plan, el economista Edmar Bacha. En ese equipo estaban, además, Persio Arida, André Lara Resende, Rubens Ricupero y Pedro Malan.

Estos dos últimos de hecho reemplazaron en el cargo a Cardoso cuando salió a competir por la presidencia. Ricupero en el 94 y Malan en el 95.

La salida de Cardoso de su puesto no fue un tema menor para el equipo económico y las perspectivas del Plan Real que venía implementándose. Bacha contó una vez que habían analizado que si Cardoso era candidato, el plan podía ser criticado por la oposición, polarizaría las tensiones y los resultados no serían tan claros. En cambio si continuaba en el cargo, los candidatos iban a tener dificultades en contrariar el programa porque era lo único que había y lo fortalecería.

El Plan Real no fue un plan de shock como el Austral o de Convertibilidad. Fue una operación gradualista en tres etapas bien marcadas: mediados de 1993 (ajuste fiscal y equilibrio fiscal), principios de 1994 (creación de una suerte de UVA llamada URV para uniformar el sistema de indexaciones) y mediados de 1994 (reforma monetaria, se reemplazó la URV y el cruzeiro por el real). Varios economistas de JxC han estudiado en los útimos meses la etapa dos de este plan.

La URV se ancló a la variación del dólar y así se evitó el atraso del tipo de cambio. Al principio se ajustaba 1,55% por día salvo sábados y domingos. Salarios, impuestos y tarifas se convirtieron a URV. El resto de los precios seguían en cruzeiros. En paralelo, Cardoso reestructuró la deuda en el marco del Plan Brady. “No es una maravilla pero tiene chances de éxito”, dijo Roberto Lavagna por aquel entonces. “Lo de la URV es interesante”. Seis meses después se lanzó el real. “Yo soy la izquierda moderna, no estatizante”, dijo Cardoso, un sociólogo que en su época de intelectual había investigado la teoría del desarollo y la dependencia en la región. Pero en los 90 cambió.

Ignacio Labaqui, analista político que estudió las chances electorales de los gobiernos en contextos de alta inflación, cree que “es poco frecuente que un oficialismo sea capaz de retener el poder en situaciones así. Desde 1978 en adelante, cuando comenzó en América Latina la tercera ola de democratización, solo un oficialismo pudo reelegir con una inflación anual superior al 100% en el mes de la elección. Fue el caso de Brasil en 1994. La inflación anual en octubre de ese año fue superior al 1.700%. Pero Cardoso, quien como ministro de Hacienda de Itamar Franco había lanzado el Plan Real, cosechó el éxito del mismo, que logró que la inflación mensual pasara de 47%en junio de 1994 a 2,62% en octubre”.

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