La obra de teatro musical «Luna: Radioencantamientos» llega a Córdoba para sumergir al público en una experiencia sensorial que rescata la esencia de la radio como medio de conexión e imaginación.
Llega a Córdoba la obra de teatro musical «Luna: Radioencantamientos», una propuesta colectiva y creativa basada en todo lo que puede generar en quienes son consumidores atentos y receptivos: lo emocional, lo sensorial, lo cotidiano. La radio se destaca como medio de comunicación único, insustituible e imperecedero, potenciado por las nuevas tecnologías.
En escena: Gloria Acosta, Romina Zerbo, Rolo Casas y José Luis “el alemán” Herrera.
Las entradas se consiguen en Autoentrada y en boleterías del teatro.
En la sinopsis se detalla: una oyente transita la experiencia de sentir y vivir la radio en su máxima plenitud, representando a todos aquellos que se ven inmersos por elección en un universo imaginario que genera imágenes sonoras. Los que emiten y los que receptan protagonizan una conexión interactiva de ida y vuelta, dando lugar a la manifestación de nostalgia y melancolía con toques de humor, en un fluir pleno de magia espontánea.
Las canciones con sus historias, los datos referenciales, la presencia de los músicos en vivo, el “speaker” y “la oyente” conforman un marco policromático de todo lo que puede ocurrir en un estudio de radio y del otro lado del receptor.
La Luna es un elemento significativo que sintetiza un horario en el que la gente elige escuchar y recibir. Se sabe de antemano que se va a producir un ida y vuelta diferente al resto de la programación. La obra se desarrolla simbólicamente en un estudio de radio en planos distintos, con la oyente que por momentos se cruza en interacción con la vibración de los que emiten y la que escucha, en una misma frecuencia.
Los tempos, el lenguaje, climas y contenidos de la radio se amalgaman para transmitir sensaciones e imágenes radiales que impactan en la sensibilidad de la oyente, produciendo efectos sensoriales ligados al existir cotidiano de quienes eligen a la radio como un territorio insustituible de conexión, más allá de una simple compañía, plena de introspección e imaginaciones. Un viaje hacia lo más movilizador de la radio, planteando perspectivas de ensoñación, nostalgia y misterio.
El desarrollo de la obra transita siete cuadros en donde siempre el eje central es la Radio, haciendo hincapié en todo lo que puede producir y generar en quienes vibran con ella, valorándola y adoptándola como un medio indispensable.
