El aumento de la temperatura del Mediterráneo, el mar que más rápido se está calentando del mundo, está favoreciendo la expansión en sus aguas del Penaeus aztecus o langostino café, una especie originaria del Atlántico noroccidental que fue detectada por primera vez en aguas de Turquía en 2009 y que se sospecha que ya ha alcanzado Andalucía.
Desde febrero de este año, el Penaeus aztecus figura en el listado de denominaciones comerciales de especies pesqueras y de acuicultura admitidas en España. En el caso de Cataluña, la administración permite su pesca profesional como vía para controlar su expansión.
Su zona de distribución original se extiende desde Massachusetts (EEUU) hasta el Golfo de México y el noroeste de Yucatán y, por ahora, no está catalogada como especie exótica invasora en España, donde se considera consolidada en zonas como el Delta del Ebro y el Mar Menor, en las que comparte espacio con el langostino autóctono Penaeus kerathurus.
¿Cómo ha llegado hasta el Mediterráneo?
Según los expertos consultados por Efe Verde, la principal hipótesis que se baraja para su llegada al Mediterráneo es que viajó en el agua de lastre de los barcos, aunque no se descartan otras vías, como las sueltas intencionadas o fugas desde instalaciones de acuicultura.
Ejemplar de langostino café / Randall Spangler
Tras su llegada, se ha ido extendiendo «de manera natural y lógica para este tipo de especies, que proliferan mejor en zona de estuarios y a temperaturas de unos 28 grados, ha explicado el investigador del Instituto de Ciencias de Mar (ICM-CSIC) Ricardo Santos-Bethencourt.
Tras identificarse por primera vez en el Mediterráneo en Turquía en 2009, se constató su presencia en el Golfo de León y continuó extendiéndose «hasta esta zona del Mediterráneo»: en 2022 fue detectado junto a Barcelona por un pescador y se fue expandiendo al Delta del Ebro, ha explicado el experto.
Desde ahí, ha ido bajando hasta alcanzar la Comunidad Valenciana (en 2023 se localizó en zonas de Alicante y Cullera) y Murcia.
El último «avistamiento» habría sido en Málaga, aunque aún está por confirmar, ha apuntado Enrique González Ortegón, investigador del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC). Por ahora, sólo han recibido fotografías de pescadores.
¿Un peligro para el langostino autóctono?
La única especie autóctona con la que compite sería el langostino local Peneaus kerathurus, sin que por el momento se sepa si supone una amenaza para él.
No obstante, aunque no depreda ni entra en competencia directa con la especie autóctona, si la temperatura sube «más de la cuenta» ganará terreno, pues se adapta mejor a aguas calientes, ha advertido el experto del ICM.
Algo «positivo», ha apuntado, es que el langostino autóctono tiene periodo de puesta centrado en la primavera, mientras que, aquí, la del langostino café se estaría yendo hacia finales de verano y el otoño, según observaciones preliminares.
En su zona de origen, la maduración es igual a la del langostino mediterráneo, pero aquí «hemos visto hembras en estado avanzado de madurez hacia el otoño, lo que puede ser una adaptación a nuestras aguas y, en parte es beneficioso, para nuestra especie local, ya que no competirían», ha añadido
«Las especies se mueven, llegan a una zona, proliferan y, una vez se asienta, no se pueden quitar. Tenemos que hacer seguimiento pesquero y ver si puede afectar a las especies locales», ha advertido Santos-Bethencourt.
En clara expansión hacia el oeste
Actualmente, se considera una especie plenamente establecida en zonas como el Delta del Ebro y Mar Menor, en las donde las condiciones de alta temperatura y salinidad moderada favorecen su ciclo de vida, desde el ICMAN se han recibido “registros posibles en Málaga, que queremos confirmar”, ha apuntado Enrique González Ortegón, experto del citado organismo.
«Su llegada a las costas españolas confirma una expansión progresiva hacia el oeste por todo el Mediterráneo, probablemente a través de la Corriente del Norte desde el Golfo de León (Francia)», ha apuntado.
En su opinión, la introducción de este crustáceo es un motivo de preocupación ecológica porque compite por el mismo nicho ecológico con el langostino autóctono y, además, ambas especies comparten rasgos biológicos y prefieren hábitats similares, como estuarios y fondos fangosos.
En el Mar Jónico, los pescadores afirman que la especie invasora ha desplazado espacialmente a langostino autóctono hacia nichos marginales
En el Mar Jónico, los pescadores mencionan que la especie invasora ha desplazado espacialmente a langostino autóctono hacia nichos marginales, ha advertido el experto, que ha apuntado que ICMAN-CSIC trabaja en el proyecto científico InvaTropic, centrado en anticipar la llegada de fauna africana y especies no nativas al sur de la Península Ibérica, así como en estudiar los efectos de la tropicalización en los ecosistemas costeros.
Según la definición incluida en la normativa que regula el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, éstas son aquellas especies que se introduce o establecen en un ecosistema o hábitat natural o seminatural, y que son un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética.
¿Fácil de diferenciar?
Según el experto, distinguir ambas especies es «fácil» porque el langostino café es más claro que el del Mediterráneo, que, además, es moteado con patrones que tiran a marrón oscuro y tiene un mayor tamaño.
Especies de langostinos y gambas que pueden confundirse Penaeus aztecus (A); Penaeus kerathurus; (B) y gamba blanca o Parapenaeus longirostris (C) / Efe
En cuanto al sabor, ha apuntado que, a su juicio, no tiene tanto gusto como la especie local y su carne es más dura y terrosa.
En el caso de Cataluña, la Dirección General de Política Marítima y Pesca Sostenible de la Generalitat consideró que, como ocurrió con el cangrejo azul, la pesca profesional de langostino café era «la única herramienta efectiva» para controlar y reducir al mínimo las posibilidades de expansión.
Desde 2023, ha habido un aumento exponencial de kilos en lonja, lo que, según Santos-Bethencour, se debe a que se identifica mejor la especie y no al aumento de su presencia, que estaría siendo más gradual. En lo que va de año, en Cataluña se han pescado más de 11.000 kilos de Penaeus kheraturus frente a 580 kilos de Penaeus aztecus, ha apuntado.
