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Espías, algoritmos y un magnicidio: cómo Israel pirateó las cámaras de vigilancia de Irán para asesinar a Alí Jameneí

Hagas lo que hagas, el Mosad te está observando. La acción militar con la que Israel y Estados Unidos lograron acabar con la vida del ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán, ha vuelto a poner de relieve la profunda capacidad de infiltración de la poderosa y emblemática agencia de inteligencia israelí.

Aunque el golpe fue una sorpresa, el plan para descabezar al régimen chií llevaba tiempo cociéndose a fuego lento. El heredero de Ruhollah Jomeini, padre espiritual del Irán moderno, vivía en un complejo fuertemente vigilado por guardaespaldas armados hasta los dientes. Aun así, Israel encontró una puerta de entrada a esa realidad que su histórico enemigo no supo identificar. En una adaptación moderna del Caballo de Troya, el cuerpo de espionaje israelí pirateó durante años «casi todas» las cámaras de tráfico de Teherán, según una investigación del Financial Times.

Tener esa fuente de datos en tiempo real dentro de la capital persa permitió a las Fuerzas de Defensa de Israel identificar a los guardias de seguridad de Jameneí y otros jerarcas de la cúpula iraní. Los algoritmos de IA permitieron convertir cientos de horas de imágenes mundanas en inteligencia, con perfiles personalizados «que incluían sus direcciones, horarios de trabajo, rutas que tomaban para ir al trabajo y, lo más importante, a quiénes solían estar asignados para proteger y transportar». Ese «patrón de vida» allanó el camino para perpetrar el asesinato de Jameneí y sus secuaces.

Edificio en el centro de Teherán destruido por los bombardeos, este miércoles. / ABEDIN TAHERKENAREH / EFE

«Conocíamos Teherán como Jerusalén»

Fuentes consultadas por el Financial Times indican que tanto el Mosad como la CIA utilizaron otros «cientos de diferentes corrientes de inteligencia» para determinar exactamente a qué hora del pasado sábado estaría Jameneí en sus oficinas. En esa operación también participaron espías desplegados sobre el terreno en Irán y la sofisticada Unidad 8200, un cuerpo de élite de inteligencia militar. Además, el ejército «utilizó un método matemático conocido como análisis de redes sociales para analizar miles de millones de puntos de datos con el fin de (…) identificar nuevos objetivos para vigilar y matar».

Todo eso permitió a Israel tener sus ojos en el corazón de su archienemigo. «Conocíamos Teherán como conocemos Jerusalén (…) Y cuando conoces [un lugar] tan bien como conoces la calle en la que creciste, te das cuenta de cualquier cosa que esté fuera de lugar», explica un funcionario de inteligencia israelí al medio británico.

En el momento del mortífero ataque, los agentes al servicio de Israel también fueron capaces de bloquear una docena de torres de telefonía móvil cercanas al complejo en el que estaba Jameneí, haciendo que los móviles de los guardaespaldas «parecieran estar ocupados cuando se llamaba» para así evitar que recibiesen posibles avisos.

Columnas de humo en Teherán a causa del ataque de Israel, este sábado. / AP

La operación de Israel contra Irán recuerda a la perpetrada contra Hezbolá en septiembre de 2024. Entonces, el Mosad logró engañar al grupo paramilitar más poderoso del mundo al fabricar hasta 5.000 ‘buscas’ —aparatos electrónicos de mensajería que no necesitan ni tarjeta SIM ni conexión a Internet— equipados con bombas y ponerlos en los bolsillos de sus enemigos, destapó Reuters. Al hacerlos detonar, Israel asesinó a 11 personas e hirió a 3.000 más, muchas civiles.

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