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Inquisición roja en alfombra idem

No acostumbro a ver los Goya ya que se me antoja un esperpéntico «besa huevos» teatral subvencionado. Cuando el arte se supedita a las ideologías por mero interés económico, deja de ser arte para ser prostitución.

Aunque evite verlos, lo que no puedo es zafarme del aluvión de noticias referentes al evento.

Ya me hacía poca gracia la señora Silvia Abril, pareja de Buenafuente y relleno de sus espectáculos, pero tras sus declaraciones en la entrega de los citados premios, puede tener por cierto que cada vez que la vea en televisión cambiaré de canal.

Me dirán Uds. que qué intransigente y poco respetuosa soy con las opiniones no afines a las mías, pero les contestaré, anticipándome a la crítica, que no pienso respetar a quien no sabe qué es el respeto.

Se manifestó la Sra. Abril del siguiente modo mostrando su disconformidad con que Los Domingos hubiese conseguido cinco Goyas y hubiese arrebatado protagonismo a Sorda, que era su preferida:

«Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano -iba a decir lo místico, pero no es lo mismo-. Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana». Y eso lo dice mientras desfila su ateísmo liberador sobre una alfombra roja plagada de chapas Free Palestina, slogan que fue utilizado por vez primera en 1930 y 1940 por grupos sionistas para proclamar la liberación de la Palestina bajo mandato británico y la creación de un estado judío. ¿Sabrán ese dato los portachapas?

Imagino que el comentario vendría al haber sido preguntada por la película, ganadora indiscutible, que su propia directora, Alauda Ruiz de Azúa, ha descrito como retrato feroz de la fe como refugio y de la tradición como disfraz en un mundo sin esperanzas.

Es cierto que igualmente podría ser criticable esta presentación de su obra por la propia creadora, pero partiendo de su no catolicismo -ignoro si agnóstico o ateo-, ha de reconocérsele el mérito de haber hecho un trabajo magnífico y haber conseguido su objetivo: generar y abrir un debate social.

Muy por el contrario, esa pena que siente la Sra. Abril, porque los jóvenes ejerzan y manifiesten públicamente, sin miedo a ser juzgados, su derecho a creer en lo que les venga en gana, siempre que ese credo no les haga actuar frente al prójimo como lo ha hecho ella, imponiendo su criterio y doliéndose del que considera apartado de su doctrina o adoctrinamiento, solo la convierten en modelo de lo que dice odiar: una dictadora vestida de Prada.

Esto lo escribe una católica no ejerciente más de lo recomendable en público, que luego vienen las feministas defensoras del burka y del hiyab a lapidarme.

*Abogada experta en Derecho del Trabajo y Seguridad Social

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