El 26 de febrero se celebra el Día Mundial del Pistacho, un fruto que acompañó a la humanidad desde hace más de 9.000 años. Su origen se ubica en las regiones desérticas de Asia Occidental y Central, en territorios que hoy corresponden a Irán, Afganistán y Siria.
Sin más, históricamente, el pistacho fue un símbolo de lujo. Aparecía en textos antiguos como un bien preciado, consumido por reyes y comerciantes adinerados. Su viaje hacia Europa comenzó con los romanos, quienes lo llevaron a Italia en el siglo I d.C., y luego a la Península Ibérica. Sin embargo, su expansión global se consolidó con la agricultura moderna y la apertura de rutas comerciales más estructuradas. Hoy, Irán y Estados Unidos —particularmente California— concentran la mayor producción mundial.
Ahora, el pistacho es mucho más que un snack: es rico en antioxidantes como luteína y zeaxantina, esenciales para la salud ocular, y sus grasas predominantes son insaturadas, beneficiosas para el corazón. También, aporta proteínas y fibra.
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El particular sabor de su cáscara abierta le valió el apodo de “nuez feliz” en varias culturas. Esto, junto con su sabor dulce y su textura crujiente, lo convirtió en un ingrediente versátil, presente tanto en platos dulces como salados.
Un superalimento con beneficios comprobados
El pistacho es mucho más que un snack: es un superalimento cargado de nutrientes. Contiene antioxidantes como luteína y zeaxantina, esenciales para la salud ocular, y sus grasas predominantes son insaturadas, beneficiosas para el corazón y la regulación del colesterol. También aporta proteínas, fibra, vitaminas del complejo B y minerales como potasio, fósforo y magnesio.
Su particular cáscara abierta le valió el apodo de “nuez feliz” en varias culturas, y su sabor dulce y textura crujiente lo hacen versátil en la cocina, tanto en platos dulces como salados. A diferencia de otros frutos secos, el pistacho contiene más proteínas por porción que la almendra o la nuez, y aporta menos calorías que la mayoría de los frutos secos, lo que lo convierte en un snack ideal para dietas equilibradas. Además, su alto contenido en antioxidantes supera al de muchos otros frutos secos, ayudando a proteger las células del daño oxidativo y favoreciendo la salud cardiovascular y ocular de manera más eficiente.
Al mismo tiempo que frutos secos como las nueces o almendras destacan por su aporte de omega-3 o vitamina E, el pistacho se diferencia por su combinación única de fibra, proteína, grasas saludables y antioxidantes carotenoides, que lo posicionan como un alimento funcional capaz de sumar beneficios concretos a la dieta diaria. Por estas razones, nutricionistas de todo el mundo lo recomiendan como parte de una alimentación saludable y equilibrada, combinando placer y bienestar en un mismo fruto.
Festivales y tradiciones que celebran el pistacho
En países con fuerte tradición culinaria como Turquía y Grecia, el Día Mundial del Pistacho se celebra con festivales gastronómicos que combinan tradición y modernidad. En Gaziantep, ciudad turca famosa por su baklava, se realizan eventos donde el pistacho es protagonista de postres como baklava, künefe y helados artesanales, y también de platos salados, como salsas y rellenos para carnes.
Simultáneamente, en Grecia, la isla de Egina organiza ferias donde se promociona la producción local del pistacho, combinando exhibiciones de cocina, talleres de plantación y charlas sobre nutrición.
Además de la gastronomía, estos festivales tienen un fuerte componente educativo. Nutricionistas y asociaciones de productores aprovechan la fecha para difundir los beneficios del consumo de pistacho, que incluyen reducción del colesterol, aporte de antioxidantes y proteínas, y contribución a la salud ocular y cardiovascular. En Estados Unidos, el California Pistachio Festival, que coincide con el Día Mundial del Pistacho, combina demostraciones culinarias con recorridos por plantaciones.
En esta misma línea, Argentina aún no está entre los mayores productores globales, pero la provincia de San Juan se consolidó como epicentro del pistacho nacional gracias a su clima árido, suelos pedregosos y amplitud térmica, ideales para el cultivo del Pistacia vera.
Según datos de INASE y el Ministerio de Agricultura, la superficie plantada con pistachos en la provincia superó recientemente las 3.500 hectáreas, con una producción estimada de más de 2.500 toneladas anuales, y la tendencia es al crecimiento sostenido.
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Así, el pistacho argentino se destaca por su tamaño, sabor y color, y cada vez gana más reconocimiento en mercados internacionales, especialmente en Europa y América del Norte. Los productores locales implementan técnicas de riego tecnificado y manejo de poda para optimizar la eficiencia y reducir el consumo de agua, un factor crítico en regiones áridas.
MV
