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The Weight: Ethan Hawke sigue agrandándose en la Berlinale

Ethan Hawke lleva rodando películas desde los 14 años y, aunque a lo largo de este tiempo sus habilidades han sido generalmente infravaloradas, las interpretaciones que ha ofrecido en 2025 han servido para despejar cualquier duda restante sobre su talento camaleónico. Hawke podría ganar el Óscar al Mejor Actor Protagonista por su trabajo en ‘Blue Moon’, donde interpreta al amargado compositor gay Lorenz Hart -es imperdonable que hasta ahora nunca hubiera sido candidato al premio en esa categoría-, y en este último año también ha encarnado a un demoníaco asesino de niños en ‘Black Phone 2’, a una especie de alma gemela del gran Jeffrey Lebowski en la aclamada serie detectivesca ‘The Lowdown’ y, en la película que hoy ha presentado fuera de concurso en la Berlinale, a un personaje que en su día bien podrían haber interpretado Robert Mitchum o Paul Newman, definido por la ira, la angustia y un rígido sentido del deber.

Ethan Hawke y Julia Jones, protagonistas de ‘The Weight’ . / Scott A Garfitt / AP

Diseñada a imagen de thrillers de supervivencia setenteros como ‘Defensa’ (1972) y ‘Carga maldita’ (1977), ‘The Weight’ se sitúa durante la Gran Depresión estadounidense para seguir a un grupo de presos que deben transportar varias mochilas llenas de lingotes de oro a través de los bosques de Oregón. En su primer largometraje, el director Padraic McKinley convierte el periplo de esos hombres en una sucesión de desafíos cada vez más intensos, y contempla cómo los miembros del grupo van estrechando lazos a medida que comprenden que necesitarán ayudarse mutuamente para sobrevivir.

El grupo que lidera el personaje encarnado por Hawke pretende tener tintes alegóricos: sus miembros son víctimas de un sistema injusto, oprimidos y obligados a cumplir las órdenes de los ricos y poderosos para poder alcanzar un grado mínimo de libertad. Es una lástima, eso sí, que la película no profundice más en sus personalidades.

Ethan Hawke en la Berlinale en la presentación de ‘The Weight’ . / Associated Press/LaPresse / LAP

Asimismo, el propio viaje no resulta tan peligroso como cabría esperar, en parte porque durante su transcurso se suceden algunas situaciones que desafían la lógica. McKinley, pese a ello, mantiene la tensión dramática a través de una sucesión de impactantes momentos de acción equilibrados, eso sí, con varios interludios de inquietante calma durante los que el frondoso paisaje de árboles imponentes envueltos en niebla simbolizan a la perfección los peligros que la misión plantea.

En cualquier caso, casi todo cuanto ‘The Weight’ tiene de recomendable se lo debe al trabajo de Hawke, que asimismo funciona a modo de demostración de que a estas alturas no hay registro interpretativo -ni siquiera el tipo de papeles físicos que ha evitado generalmente a lo largo de su carrera- que el actor no pueda dominar.

Juliette Binoche en la Berlinale. / CLEMENS BILAN / EFE

Los estragos de la demencia

Nada menos que seis días después de su inicio, la presente edición de la Berlinale finalmente ha proyectado alguna película a competición cuya inclusión entre las candidatas al Oso de Oro resulta indiscutible; en realidad, y quizá para compensarnos por la espera, ha proyectado dos de esas películas. La primera, ‘Queen at Sea’, es el primer largo que el estadounidense Lance Hammer dirige desde que se dio a conocer hace casi dos décadas con ‘Ballast’ (2008), y se sirve de sendas interpretaciones impecables de Juliette Binoche y Tom Courtenay para ofrecer una reflexión demoledora sobre los estragos que la demencia causa tanto en quienes la sufren como en sus allegados. ¿Es válida la voluntad expresada por una persona aquejada de ese síndrome? ¿Hasta qué punto mantiene su identidad quien pierde sus capacidades cognitivas? ¿En quién debería recaer -su cónyuge, un hijo, una institución- la responsabilidad legítima de decidir por el enfermo? Hammer no da respuestas, pero el rigor narrativo, la hondura psicológica y la sensibilidad emocional que exhibe mientras plantea esas preguntas la convierten en la gran favorita para situarse en lo más alto del palmarés el próximo sábado.

Lance Hammer, Tom Courtenay, Anna Calder-Marshall y Juliette Binoche en la Berlinale. / Associated Press/LaPresse / LAP

En él, sin duda, también debería figurar en él el nuevo western del australiano Warwick Thornton, un director que ha dedicado su carrera a explorar los traumas que la sangrienta violencia colonial ha causado a su país. Mientras combina con eficacia momentos impactantes de acción y comentario social, ‘Wolfram’ se las arregla para rezumar amenaza, crueldad y podredumbre y, aun así, ser en todo momento una película deslumbrantemente bella, iluminada por la esperanza y la resiliencia frente a quienes se niegan a ver humanidad en los colores de piel distintos al suyo.

Juliette Binocheen llegando a la presentación de ‘Queen At Sea» en la Berlinale. / Associated Press/LaPresse / LAP

Mucho menos capaz de generar consenso se antoja la tercera de las películas a concurso presentadas hoy, y eso es algo que sin duda no sorprenderá a quienes estén familiarizados con su directora, Angela Schanelec. El cine de la alemana nunca ha mostrado un interés particular en desvelar sus motivos y significados al espectador pero, incluso teniendo eso en cuenta, ‘My Wife Cries’ sorprende por la opacidad de las conversaciones que la componen. Por eso, promete dividir a los miembros de la crítica entre quienes la verán como una nueva prueba de la maestría de Schanelec -su legión de fans es limitada pero feroz- y quienes, incapaces de verle el sentido ni el interés, probablemente sientan que se les escapa algo.

Juliette Binoche asiste a la rueda de prensa de ‘Queen At Sea’ durante el 76.º Festival Internacional de Cine de Berlín, en Berlín, Alemania, este martes. / CLEMENS BILAN / EFE

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