El temporal de viento y lluvia ha causado importantes daños materiales en la iglesia Virgen del Camino, del barrio del Zoco en Córdoba, desprendiendo aproximadamente el 40% de la techumbre, lo que ha obligado al cierre total del templo y a la suspensión indefinida de toda actividad parroquial. El suceso, ocurrido a primera hora de la mañana, no ha provocado daños personales, aunque sí una situación de riesgo que motivó la rápida intervención de los cuerpos de seguridad.
La alarma saltó poco antes de las nueve de la mañana, cuando varios vecinos de edificios cercanos alertaron de que la cubierta del templo comenzaba a desprenderse. “Me llamaron a las nueve menos veinte para decirme que desde algunos pisos aledaños habían visto que la cubierta se estaba soltando”, relata el párroco, Manuel Sánchez, que se desplazó de inmediato hasta la iglesia. A su llegada, la Policía ya había acordonado la zona, junto a la Policía Local, mientras circulaban vídeos grabados por los vecinos en los que se apreciaba cómo el viento iba levantando la techumbre.
El balance inicial confirmó la gravedad del daño. “Hasta ahora se ha desprendido alrededor del cuarenta por ciento de la techumbre”, explica el sacerdote, que subraya que, pese a la magnitud del destrozo, no se han registrado heridos. Una circunstancia que atribuye, en parte, a la rapidez con la que se actuó una vez detectado el problema.
Personas que acudieron a ayudar a retirar los enseres de la iglesia. / CÓRDOBA
El agua se filtra porque solo hay «una fina capa de corcho»
Dentro del templo, las consecuencias obligaron a tomar decisiones inmediatas. “Hemos retirado el Santísimo y todos los enseres litúrgicos, y hemos tenido que suspender cualquier tipo de culto”, señala el párroco. El motivo es el riesgo estructural que existe en estos momentos, ya que “lo único que separa ahora mismo el interior de la iglesia del exterior es una fina capa de corcho”, lo que provoca la entrada constante de agua cuando llueve. Además, la Policía ha recomendado reducir al mínimo la presencia de personas en el edificio mientras persista esta situación.
Desde el punto de vista técnico, el arquitecto del Obispado de Córdoba Miguel García Madueño describe un escenario complejo que requiere una actuación urgente. “El deterioro no es del cien por cien, pero puede rondar el ochenta por ciento, con zonas donde se ha perdido entre un cuarenta y un cincuenta por ciento de la cubierta”, explica. Según detalla, este tipo de estructuras, habituales también en naves industriales, presentan un comportamiento muy vulnerable ante rachas fuertes de viento. “Funcionan como un paraguas, el viento arrancó la cubierta como una vela: la levanta y te la arranca entera”, afirma, pese a que la techumbre “estaba bien anclada y todo estaba correcto”.
Las primeras actuaciones se han centrado en garantizar la seguridad tanto en el exterior como en el interior del templo. “Se han retirado todos los enseres y las imágenes, que eran pocas, y ahora vamos a quitar toda la chapa que pueda suponer un peligro para la gente, que pueda volarse o caerse con la lluvia y los temporales”, explica el arquitecto. Una vez asegurada la zona, el siguiente paso será valorar los daños con detalle, coordinarse con la parroquia y buscar una solución técnica viable.
“Lo primero ha sido coordinar, algo que ha hecho la Policía, y ahora toca buscar presupuestos y ponernos manos a la obra de manera urgente”, señala el técnico, consciente de que el edificio se encuentra especialmente expuesto si continúan las lluvias. “Ahora mismo no tiene ninguna defensa”, advierte.
Interior de la iglesia, donde se han retirado bancos y demás enseres. / CÓRDOBA
Colocación provisional de uralita
Entre las medidas provisionales que se estaban estudiando estaba la colocación de una gran lona que cubra la parte de la techumbre desprendida, con el objetivo de minimizar la entrada de agua y proteger el interior del templo. “Los bancos son relativamente nuevos, de hace tres o cuatro años, y vamos a intentar paliar los daños cubriendo el techo que se ha desprendido”, apunta el párroco. Finalmente, los técnicos han descartado esta opción, según ha informado esta mañana el sacerdote, a causa del viento, que podría hacerla volar también y sería un peligro. «En este momento, se valora colocar una uralita para cubrir la parte afectada para evitar que el agua se siga filtrando», ha indicado. No obstante, habrá que esperar a que el tiempo lo permita, ya que la lluvia podría suponer un riesgo para los operarios. Sobre el coste de la intervención, aún no se sabe. «De momento, estamos gestionando la situación con el seguro y el arquitecto del Obispado», ha indicado.
Manuel Sánchez ha indicado que «nunca había habido problemas ni goteras en la iglesia, por lo que ha sido totalmente sorpresivo». También ha aprovechado para agradecer la rapidez con la que muchos feligreses y vecinos acudieron a ayudar cuando se enteraron de lo ocurrido.
Por el momento, la iglesia Virgen del Camino permanecerá cerrada, sin actividad parroquial, a la espera de que concluyan las lluvias y se determine el alcance definitivo de la reparación. Tanto el arquitecto como el sacerdote coinciden en que, hasta entonces, poco más se puede hacer más allá de asegurar el edificio y evitar riesgos mayores.
