El Parlamento Europeo ha rechazado por una amplia mayoría la moción de censura contra la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que la extrema derecha había planteado contra la alemana por su papel en las negociaciones y la firma del tratado de libre comercio con los países del Mercosur.
Con 390 votos en contra, 165 a favor y 10 abstenciones, la Eurocámara ha rechazado por cuarta vez en apenas siete meses una moción de censura contra Von der Leyen. Como casi todas las anteriores, ha sido promovida mayoritariamente por el grupo de extrema derecha Patriotas por Europa, que forma partidos como Fidez, Vox o Agrupación Nacional.
La extrema derecha ha acusado a Von der Leyen de ignorar «la oposición» y el «rechazo» de algunos países al acuerdo con los países del Mercosur y de saltarse al Parlamento Europeo para implementar el acuerdo. También han defendido que el acuerdo va en contra de los intereses del bloque y de sus ciudadanos. A ojos del grupo, estas decisiones debilitan su liderazgo.
El contexto de la moción ha cambiado sustancialmente desde que se debatiera el pasado lunes hasta el voto este jueves. La Eurocámara votó el pasado miércoles a favor de enviar el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que evalúe su legalidad. Además, no está claro si el Ejecutivo podrá garantizar su entrada en vigor de manera provisional.
Von der Leyen, ausente
En apenas siete meses, la alemana se ha enfrentado a cuatro votos contra su Ejecutivo. El margen de votos en contra ha ido creciendo progresivamente, en gran medida porque la mayoría de los eurodiputados consideran que no es la forma más efectiva de hacer oposición. También, consideran que se trata de una herramienta de tal peso político debe usarse solo en casos excepcionales.
Incluso la propia presidenta de la Comisión ha cambiado progresivamente su actitud al respecto. En el primer debate del pasado mes de julio, Von der Leyen acusó a los promotores de «extremistas» que promueven «conspiraciones», asegurando que el voto era «un burdo intento» de dividir a las fuerzas proeuropeas.
Apenas tres meses después, en octubre, llegaron dos mociones más por parte de la extrema derecha de nuevo y de la izquierda esta vez. Entonces, la alemana centró sus esfuerzos no tanto en convencer a quienes la censuran, sino a quienes la hicieron presidenta. De hecho, aquel voto acabó en una negociación para incorporar varias peticiones de las principales fuerzas políticas en la propuesta de presupuesto del Ejecutivo.
«Nos encontramos en un periodo de máxima incertidumbre y volatilidad explosiva», aseguró Von der Leyen, para añadir: «Quiero reafirmar mi compromiso de trabajar con todos ustedes para mantener esa unidad». En esta ocasión, la presidenta de la Comisión Europea no se ha presentado ni al debate ni al voto, dejando en manos de su comisario de comercio, Maros Sefcovic, su defensa.
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