Una familia colombiana denunció a un campeón del mundo y a su esposa por explotación laboral y trata de personas. El caso desató un verdadero escándalo en Francia y trascendió que se trata del actual defensor del París Saint Germain, Lucas Hernández, quien habría empleado de forma irregular a un matrimonio y sus tres hijos durante más de un año en su casa de Yvelines.
La presentación también alcanza a Victoria Triay, su pareja, y fue concretada en la Fiscalía de Versalles.
Los hechos habrían acontecido entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, cuando la familia quedó a cargo de las tareas de seguridad, limpieza, cocina y cuidado de los niños, en jornadas de entre 72 y 84 horas semanales, sin contrato, sin permiso de residencia y con pagos en efectivo.
El vínculo entre los denunciantes y los acusados se remonta a junio de 2024 cuando Triay contactó en Colombia a Marie, una joven de 27 años que había sido su enfermera. Triay le prometió ayudarla a regularizar su situación en Francia en seis meses y en septiembre, Marie viajó sin visado y empezó a trabajar en la casa de la pareja. Cuando la pareja comunicó que había nuevas vacantes laborales, ella se contactó con sus padres y sus hermanos y éstos también viajaron.
Según pudo conocerse, Marie y su madre trabajaban como empleadas domésticas, cocineras y niñeras, disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana, por un salario mensual de 2 mil euros y sin descanso. En tanto, los hombres de la familia hacían tareas de seguridad, incluso en turnos nocturnos, también sin descanso semanal.
Ninguno de los cinco trabajadores fue registrado en la Seguridad Social, no existían recibos de sueldo y los pagos se hacían en efectivo. En febrero de 2025, los trabajadores habrían firmado acuerdos de confidencialidad pese a no tener vínculo laboral formal. Además, denunciaron haber recibido documentación española falsa para aparentar una situación legal regular.
El agente de Lucas Hernández afirmó que el jugador y su esposa «desconocían la existencia de la denuncia» y que se encontraban «completamente desconcertados» por las acusaciones.
