La representante de la organización Women’s Link Yovana Ríos ha señalado este miércoles en rueda de prensa que, aunque la Fiscalía de la Audiencia Nacional aún no ha decidido sobre si es competente o no para investigar la denuncia por agresión sexual y trata contra Julio Iglesias, ya ha acordado tomar declaración a las dos exempleadas que denunciaron. Desde esta organización consideran que ello constituye es un paso muy importante y aprecian que se esté respondiendo de forma ágil por parte de la justicia española. Según informa esta organización, se les ha otorgado la condición de testigo protegido.
Representantes de las organizaciones Women’s Link y Amnistía Internacional, que han apoyado a las dos exempleadas en su denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional contra el cantante Julio Iglesias, han dado una rueda de prensa telemática para explicar las últimas novedades en torno al proceso.
De acuerdo con la denuncia presentada, Laura y Rebeca (nombres elegidpara protegerege su verdadera identidad) vivieron múltiples y distintas formas de violencia —sexual, psicológica, física y económica— por parte de Julio Iglesias, entre enero y octubre de 2021 mientras trabajaban en villas de lujo del artista en República Dominicana y Bahamas. Según su testimonio, Iglesias las habría agredido y acosado sexualmente, habría revisado regularmente sus teléfonos móviles les habría prohibido salir de la casa donde trabajaban, además de exigirles jornadas laborales de hasta 16 horas al día.
El 5 de enero se pusieron en conocimiento de la Fiscalía de la Audiencia Nacional estos hechos, que según la denuncia «podrían constituir un delito de trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre”, además de “delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales tales como acoso sexual”, así como un delito de lesiones y delitos contra los derechos de los trabajadores.
Las experiencias denunciadas por Rebeca y Laura se habrían producido, según subrayan estas organizaciones, en un contexto de profundo desequilibrio de poder y de normalización del silencio. Durante cerca de cinco años, Rebeca y Laura no hablaron de lo sucedido por temor a represalias, según la información revelada este martes por elDiario.es y Univisión.
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