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El CEO de NVIDIA quiere poner fin a los discursos pesimistas sobre el futuro de la IA

El CEO de NVIDIA, Jensen Huang, ha calificado las predicciones catastróficas sobre el futuro de la tecnología de “muy dañinas” e “inútiles” para el avance del sector. Lo defendió en su participación en el podcast ‘No Priors’, donde el ejecutivo argumentó que la IA ha sido el blanco de una narrativa de “fin del mundo” que, según él, solo sirve para obstaculizar el desarrollo de startups y favorecer los intereses de las grandes corporaciones que buscan la regulación gubernamental para cerrar el mercado.

Alarmas sobre riesgos existenciales

Según Huang, las alarmas que advierten de supuestos riesgos existenciales inmediatos ignoran las aplicaciones prácticas que ya ofrece la infraestructura basada en IA. Señala, además, que el razonamiento de los modelos ha mejorado en los últimos dos años, transformando la tecnología en una herramienta plenamente funcional.

El ejecutivo sostiene que la seguridad debe medirse por la capacidad del producto de cumplir lo anunciado, no por escenarios de ciencia ficción donde la máquina se vuelve contra sus creadores. Precisamente, uno de los pilares del discurso de Huang es la desmitificación de la llamada “IA Divina” (una inteligencia omnipotente), de la cual afirma que actualmente no existe potencia suficiente como para crear una superinteligencia capaz de comprender todos los lenguajes humanos, genómicos y físicos simultáneamente.

Críticas a su regulación

La idea de que este tipo de tecnología llegará “la semana que viene” es, a su juicio, infundada y entorpece la inversión en soluciones reales. Sin citar a nadie, el CEO de NVIDIA expone algunas críticas que se pueden interpretar como dirigidas a Dario Amodei, CEO de Anthropic, y otros líderes tecnológicos que demandan una intervención estatal más dura. Huang cuestiona las intenciones tras estas solicitudes de regulación e incluso sugiere que el verdadero objetivo es ahogar la competencia de las empresas más pequeñas. “¿Por qué están hablando con los gobiernos para crear regulaciones que sofoquen las startups?”, se pregunta el ejecutivo.

Seguridad y funcionalidad

Al comparar la IA con la industria automotriz, Huang utilizó una analogía directa. La seguridad de un vehículo se mide por su correcto funcionamiento, no por la posibilidad de que alguien lo utilice para dañar bienes o personas. Del mismo modo, cree que las prioridades de la inteligencia artificial deben ser eficiencia y productividad (áreas donde las GPU de su compañía lideran el mercado mundial).

El mercado laboral y sus problemas

A pesar del optimismo de Huang, algunos informes recientes dentro del sector tecnológico contradicen la idea de que la IA es necesariamente beneficiosa para el rendimiento laboral. Un estudio de la Universidad de Stanford señala una caída relativa del 13% en el empleo de perfiles jóvenes (22 a 25 años) en ocupaciones muy expuestas a la IA durante los últimos tres años, en paralelo a una mayor automatización.

Además, la revista Fortune indica que el 95% de las implementaciones de IA aún no han generado un efecto positivo directo en la cuenta de resultados de las empresas, algo que genera dudas sobre la rentabilidad inmediata de estas inversiones masivas.

El consumo se dispara

El consumo energético también se mantiene como un problema serio. Tanto es así que Meta ha anunciado acuerdos para asegurar energía nuclear a largo plazo, con el objetivo de cubrir parte del consumo de sus centros de datos de aquí a 2035.

En definitiva, aunque Huang defiende que avanzar rápido es la forma de mejorar la IA, otros expertos avisan de que ese ritmo puede aumentar el gasto energético y ampliar las diferencias entre grandes empresas y el resto antes de que se perciban sus beneficios.

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