El ataque de Estados Unidos a Venezuela del 3 de enero de 2026 fue el día D y el corte de la electricidad en Caracas y el lanzamiento de bombas desde 150 helicópteros a partir de las 2 de la madrugada, la hora H. Pero este desenlace, con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, siguió a la exhibición del poderío norteamericano para asfixiar la economía venezolana con la aplicación de una «cuarentena» en la que se empezaron a incautar barcos con petróleo.
¿Por qué? Porque a la vista del despliegue naval de Estados Unidos frente a las costas venezolanas, desde agosto de 2025, las autoridades de la empresa Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) optaron por la estrategia de redirigir la producción de crudo a tanques de almacenamiento. «Ha convertido los petroleros que permanecían inactivos en los puertos en instalaciones de almacenamiento flotantes», según señala un informe de ‘The New York Times’.
Pero no era más que un recurso con breve recorrido. «Esta estrategia solo le permitió a la empresa ganar algo de tiempo antes de quedarse sin almacenamiento para el petróleo bombeado que no podía vender. TankerTrackers, una empresa de datos de transporte marítimo, estimó a finales del mes pasado que Venezuela tenía suficiente almacenamiento de reserva hasta finales de enero», señala el periódico citado.
La entonces vicepresidenta ejecutiva y ahora presidenta encargada de Venezuela también estaba a cargo de la actividad petrolera. La previsión era que, con el bloqueo, la producción de petróleo sufriría una caída catastrófica, desde los 1,2 millones de barriles/día de diciembre de 2025 a una producción inferior a los 300.000 a finales de 2026.
Eso quería decir que se cerraba el grifo de la entrada de divisas y, por tanto, el Gobierno carecería de medios para importar bienes y mantener los servicios públicos ya deteriorados.
Quien crea que el bloqueo ha quedado sin efecto después del secuestro y traslado de Maduro a Nueva York, se equivoca. Este viernes 9 de enero, fuerzas norteamericanas incautaron otro petrolero venezolano en el mar Caribe. El carguero ‘Olina’ es el quinto incautado por los guardacostas de EEUU desde el inicio del bloqueo a mediados de diciembre.
El secretario de Estado, Marco Rubio, el llamado virrey de Venezuela, en contacto a todas horas, según Trump, con la virreina, por así decir, en Caracas, Delcy Rodríguez, ha señalado que el bloqueo o cuarentena se mantendrá, hasta garantizar que el Gobierno bolivariano cumple los compromisos asumidos. Trump, según fuentes estadounidenses, también mantiene conversaciones con Delcy Rodríguez, aunque no lo ha reconocido oficialmente.
La historia del bloqueo de los cargueros para asfixiar la economía venezolana revela que la política exterior de Trump en América Latina emula a la de su colega republicano Richard Nixon, y su Asesor de Seguridad Nacional Henry Kissinger, ante el triunfo de Salvador Allende, el candidato del partido Socialista de Chile que ganó las elecciones del 4 de septiembre de 1970. Once días después de esa victoria, el 15 de septiembre de 1970,
El memorándum de Nixon en el que se analizaba la situación de Chile con Henry Kissinger y John Mitchell, en septiembre de 1970. / EP
Nixon analizó la situación en la Casa Blanca con Henry Kissinger y John Mitchell, fiscal general del Estado. Allí se diseñó una estrategia clandestina en la que EEUU no debía aparecer involucrada en la operación golpista para «salvar a Chile». El memorándum fija la cantidad de 10 millones de dólares para gastar «y más si es necesario».
El «plan de juego» propuesto: «Hacer que la economía chilena grite». Fueron tres años de sabotaje hasta que el 11 de septiembre, el general Augusto Pinochet ordenó enviar los aviones para bombardear el Palacio de la Moneda y tomar el poder.
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