Por sorpresa. Posiblemente, tan solo la familia, entre ellos su hermano Adam, conocían el desenlace. Simon Yates ha decidido retirarse, con 33 años, con contrato en vigor, estrella del potente Visma, que se ha quedado cojo y a sólo una semana de que la escuadra neerlandesa anuncie el calendario de sus principales figuras, con Jonas Vingegaard a la cabeza.
Un comunicado hecho público a través del Visma provocó la primera alteración de un año ciclista que, al margen del ciclocrós, todavía no ha dado ni una pedalada. A Yates lo aguardaban en el Giro, que le reservaba el dorsal número 1. Allí debía acudir con la misión de ser una especie de alma libre en un conjunto neerlandés que, salvo sobresalto, acudirá a Italia con Vingegaard como candidato al jersey rosa. Ahora uno de los pilares del equipo se ha desplomado, en un enero que ha empezado torcido para el Visma con la caída de Wout van Aert, a rueda de Mathieu van der Poel, un resbalón en la nieve, durante la disputa del Zilvermeercross de Mol que le provocó una pequeña fractura en el tobillo derecho.
“Puede que esto sorprenda a muchos, pero no es una decisión que haya tomado a la ligera. Llevo mucho tiempo pensándolo y ahora siento que es el momento adecuado para alejarme del deporte”, afirma el ciclista británico, hermano gemelo de Adam Yates, tan parecidos que, hasta la caída de un hinchable en el Tour, sólo la madre de los niños era capaz de identificarlos. A Adam se le cayó encima el hinchable que anunciaba el último kilómetro de la octava etapa, cuando iba en fuga, y le provocó una pequeña cicatriz en la cara. Corrieron juntos hasta 2021 cuando decidió aceptar la oferta del Ineos, donde anduvo dos temporadas, antes de incorporarse al UAE de Tadej Pogacar.
La temporada 2018
Simon, en cambio, se mantuvo en el Orica australiano hasta que la pasada temporada se incorporó al Visma. Ganó el Giro y una etapa del Tour. La ronda italiana se la apuntó gracias a una espectacular penúltima jornada, con un ataque en La Finestre, en una ruta sin asfalto, antes de alcanzar a Van Aert, que iba escapado, y que lo impulsó hasta la meta como una moto humana. Desbancó a Isaac del Toro, se vistió con la ‘maglia rosa’ y permitió al Visma superar por dos a uno al UAE en victorias en las tres ‘grandes’: Pogacar ganó el Tour y Vingegaard la Vuelta.
La mejor temporada, en una carrera ciclista llena de altibajos, fue la de 2018, cuando se anotó la victoria final en la Vuelta. Simon contó con la ayuda de su hermano Adam para llegar vestido de rojo a Madrid por delante de Enric Mas y ‘Superman’ López. Sin embargo, aquel año estuvo marcado por el hundimiento en el Giro, cuando iba líder, en la misma Finestre que lo consagró siete años después. Chris Froome, con un grandioso ataque, tumbó las aspiraciones de Simon que llegó a la meta tocado y hundido.
En total, ganó 11 etapas entre Tour, Vuelta y Giro, así como una Tirreno-Adriático (2020), aunque logró triunfos parciales en carreras como la Volta, la París-Niza y la victoria absoluta en el Tour del Porvenir de 2011. Adam Yates se queda ahora como único representante de los dos mejores gemelos en la historia del ciclismo, aunque lo hará al servicio de Pogacar aunque con la libertad de liderar al UAE en las competiciones en las que descanse el fenómeno esloveno.
“Si bien las victorias siempre serán memorables, los días más difíciles y los reveses fueron igual de importantes. Me enseñaron resiliencia y paciencia, e hicieron que los éxitos fueran aún más valiosos. A todos los que me han apoyado a lo largo del camino, desde el personal hasta mis compañeros, su inquebrantable fe y lealtad hicieron posible que alcanzara mis sueños. Siempre que dudé de mí mismo, ustedes nunca lo hicieron. Gracias”, ha añadido Simon Yates en la carta de despedida.
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