La superluna llena se produce cuando la Luna alcanza su fase llena cerca del perigeo, el punto más próximo a la Tierra. Astronómicamente se percibe más grande y luminosa; astrológicamente, intensifica procesos que ya estaban en marcha. No inicia: culmina, expone y obliga a definir.
A continuación, el impacto signo por signo, en clave interpretativa y práctica.
Aries
La superluna ilumina decisiones pendientes. Se revelan tensiones entre impulso y responsabilidad. Momento de cerrar un conflicto y elegir con criterio, no con reacción.
Tauro
Se activan temas de valor personal y seguridad. La Luna muestra qué sostiene y qué pesa. Buen momento para soltar apegos que ya no dan estabilidad real.
Géminis
La comunicación se intensifica. Conversaciones postergadas salen a la superficie. Decir lo que se siente, sin vueltas, evita malentendidos mayores.
Cáncer
Emociones amplificadas. La superluna toca vínculos íntimos y hogar. Cierre necesario en una relación o dinámica familiar. Cuidarse no es aislarse.
Leo
Se iluminan rutinas y exigencias diarias. El cuerpo pide ajustes. Ordenar tiempos y prioridades devuelve energía y foco.
Virgo
Creatividad y deseo en primer plano. Algo que se venía gestando busca expresión concreta. Definir límites también es una forma de amar mejor.
Libra
La Luna impacta en la base emocional. Temas de hogar, pertenencia y raíces piden resolución. Equilibrar afuera empieza por ordenar adentro.
Escorpio
Intensidad mental y verbal. Palabras que sanan o cortan. Elegir con precisión qué decir y qué callar es clave para cerrar un ciclo.
Sagitario
Se activan recursos, dinero y autoestima. La superluna muestra dónde se está dando de más o recibiendo de menos. Ajustes necesarios.
Capricornio
Exposición personal. La Luna llena pide coherencia entre lo que se muestra y lo que se es. Decisión madura que redefine rumbo.
Acuario
Cierre silencioso pero profundo. Viejos patrones mentales o emocionales se disuelven. Descansar también es una acción estratégica.
Piscis
Vínculos, redes y proyectos colectivos en foco. Se clarifica quién acompaña de verdad. Buen momento para redefinir alianzas.
