La ovación que recibió Ángel Di María en el estadio Marcelo Bielsa de Newell´s durante la despedida de Maxi Rodríguez, siendo un futbolista surgido en las inferiores de Rosario Central, tiene una explicación. Con 35 años, el delantero histórico de la Selección argentina se metió en la historia grande del combinado nacional tras conseguir la Copa del Mundo en Qatar, luego de haber quedado con la espina de no alzarla en 2014. En el carrera de Angelito, las piedras y los tropezones aparecieron por doquier pero tras intentarlo en reiteradas ocasiones, consiguió dar vuelta la historia y que su nombre sea coreado en los estadios del mundo.
En el programa especial «Llave a la Eternidad», dedicado especialmente por la TV Pública a los futbolistas que fueron campeones del mundo en el último certamen ecuménico que estampó la tercera estrella en el escudo de AFA, Di María no pudo contener las lágrimas: se acordó de su frustración en 2014, los comentarios contra él en el período de finales perdidas, el presente en la Selección y los títulos conseguidos, entre otros temas.
Su forma de vivir el fútbol y las críticas que lo apabullaban
Las lesiones fueron las protagonistas, y ocupando el rol de villanas, en la carrera de película de Di María. El principal motivo por el que piensa que sucede esto, es su forma acelerada de afrontar los momentos. «Estoy a mil por horas en todo momento, no paro. Mi vida es así, lo vivo de esa manera, se que sería mejor controlarlo pero desde que empecé a caminar mi vida fue corriendo y nunca caminando. Nunca lo pude manejar y creo que las lesiones son por no poder controlarlo y estar con la cabeza a full», citó.
Difícilmente todo el mundo esté de acuerdo con el rendimiento de cada futbolista. Algunos aprenden a apoyar en las malas, mientras que otros aprovechan para intentar afectar la cabeza de quien no está pasando por un buen momento. En el proceso de la Selección argentina, Di María fue el blanco de las críticas por las lesiones que lo marginaban en reiteradas ocasiones en citas importantes. Algo que se terminó en la Copa América 2019, que le ayudó a dar un click en su cabeza.
Y agregó: «A diferencia de antes, ahora pienso que los de afuera son de palo. Si estoy donde estoy es porque me lo gané, lo logré en cada entrenamiento, partido, en el club. Más lo pienso y lo pensaba en la Selección, porque en los clubes no me pasaba esto. Solo en la Selección. Gracias a dios llevo 15 años en la Selección y si estuve esa cantidad de años es porque me lo gané, la luché para vestir esa camiseta.»
Y con la voz temblorosa, y los ojos rojos llenos de lágrimas, profundizó: «Muchas veces vi a mis padres sufriendo. Mamá muchas veces me dijo: «Para que vas a seguir sufriendo…». Apuntando el trofeo del título de Copa América, sentenció: «Un día terminó cambiando todo y les pude dar la alegría más linda de ser campeón con la Selección».
Su padre trabajador del carbón, para continuar con una cábala que ayudaba a Ángel, y una decisión difícil para su carrera
«Papá se dedicaba al carbón. En un momento lo hacia de cábala porque cuando lo hacia metía goles», contó Fideo mientras se secaba, de a poco, las lágrimas de una charla emotiva, sobre su padre que fue un ejemplo para él: «Esas cosas me daban fuerza para seguir luchando porque mi viejo arrancó con un Fitito, después un rastrojero, luego una Ford Falcon y fue creciendo. Con eso me di cuenta en mi carrera que iba haciendo lo mismo que él, creciendo, ganando más cosas, y me di cuenta que el sacrificio de pelear por lo que uno quiere termina dando la recompensa de lograr lo que se sueña».
La decisión de afrontar una nueva etapa en su vida fue una decisión que demandó más de una lágrima. Sabían que las condiciones futbolísticas de Ángel eran dignas para intentar comenzar una carrera seria en el exterior, para ayudar a la familia y cumplir su sueño, pero nadie quería distanciarse. «Estabamos en mi casa, sentados en la mesa junto a mi representante y pusimos la oferta sobre la mesa (de Benfica) y les dije: «O todos o no voy», llorando todos decidimos que era el momento, que el tren pasa una sola vez y todo se dio como pensamos y después la vida me dio muchas más cosas».
La derrota ante Arabia, un golpe sorpresivo pero oportuno
Claro que perder en el debut mundialista, al que la Selección había llegado con un invicto de 36 partidos y dos títulos recientes encima, fue una bomba para muchos de los futbolistas que hacían su debut en un mundial. Pero Ángel estuvo sereno en todo momento.
«Estaba tranquilo. Sabía que ese golpe lo íbamos a recibir, ese choque contra la pared iba a aparecer. Si fue en el primer partido era lo mejor que nos podía pasar porque a partir de ahí era revertir la situación y meterle con todo. Veníamos con mucha confianza y ese golpe nos iba a hacer más fuerte, nos iba a demostrar que no siempre se puede ganar, ser el mejor equipo y estar invicto», contó.
La importancia de la figura de Lionel Messi el tercer título mundialista de la Selección: «Lo veía como en 2014»
Messi llevó calma en los -pocos- momentos críticos del seleccionado durante el certamen ecuménico. Su cabeza estaba enfocada en superar la situación y afrontar los partidos para ser campeón del mundo. «Lo veía igual que en 2014. Tranquilo, con ganas, enfocado, todo viene de cómo viene todo. En 2010 y 2018 entramos con lo justo y cuando las cosas no están bien es difícil estar tranquilo. Cada cosa que hacía él estaba tranquilo».
Y afirmó: «Si lo ves tranquilo al enano (Messi) ya está. Ahí te quedas tranquilo porque si él lo está, todos tenemos que estarlo. Marca el ánimo. Es el mejor de la historia, le tirás una piedra y la para. Es lo mejor que me pudo pasar en mi carrera jugar con él en la Selección.
En ese sentido, reveló la arenga del capitán antes de la final en Lusail. «No fue como en la Copa América, fue más simple, más directo», explicó.
El fantasma de la lesión preocupó a Fideo en el Mundial
Los fantasmas de la lesión que sufrió y lo marginó de la final de la Copa del Mundo en 2014 dieron vuelta en torno a Ángel durante el partido ante México. En un movimiento explosivo del delantero, con la intención de presionar al arquero rival, generó una leve molestia en su pierna que preocupó al «7», «La lesión contra México me mató psicológicamente. Estaba bien, me sentía bien, también haciendo las cosas bien. Apenas sentí el pinchazo dije «otra vez no, no puede ser». Le metí positivo, que era algo chiquito, que iba a estar y ya con Países Bajos podía llegar», dijo.
La final ante Francia y un partido que no le pesó
«Tomé la final del mundo como un partido más. Creo que estaba tranquilo por haber ganado la Copa América y la Finalissima, no lo pensé como una presión de tener que ganar si o si por ser la final del mundo. Estaba todo un poco más tranquilo», citó.
En la palabra de los hinchas en la entrevista previo a desembarcar en Qatar para el desarrollo del torneo, se notaba que el ambiente era distinto. Algunos afirmaban que no iba a pasar nada si Argentina perdía la final, igualmente estarían orgullosos. Y eso lo sintió Fido a la hora de jugar: «Antes de la final creo que ya habíamos cumplido. Habíamos logrado muy importante como dos finales, llegar a otra, darle la alegría a la gente de ver los siete partido como siempre decimos, era lo más importante. Después depende del de arriba, puede tener días buenos o malos. Fue todo tranquilo y eso es importante».
Y detalló el momento: «Cuándo presentó el equipo, miré y no me vi a la derecha. Pero cuando empecé a mirar vi que faltaba y me di cuenta que iba por la izquierda. No entendía nada. Él dijo: Vamos a jugar así, Fideo por izquierda, donde podemos hacer más daño, donde Fide se puede divertir y hacer desastre generando más oportunidades de gol. Cuando vi que jugaba se me puso la piel de gallina porque dije «es ésta». Esa sensación fue algo que deseaba hace ocho años atrás», citó entre lágrimas.
«Quería jugarla. Si Scaloni me preguntaba le iba a decir que estaba bien aunque esté mal. No me la quería perder. La otra final que me perdí fue un momento durísimo personalmente, lo peor que me pudo haber pasado. Fue el dolor más grande en mi carrera en el fútbol. Pero en ese momento pensé que era más importante que esté un compañero al ciento por ciento y no yo a un 80″, profundizó.
La cábala que cambió para conseguir la Copa del Mundo
«Cuando me pongo la camiseta me pongo a rezar, con mi Jesús, la virgen el crucifijo y la foto con la foto de mi mujer con mis hijas. Me puse a rezar y fue el único partido de mi carrera que no le pedí, solo agradecí por el momento que iba a vivir. Era el momento que deseaba, que esperé ocho años y lo tenía delante de mis manos. A cinco minutos de que arranque la final que tanto deseaba», comenzó detallando Angelito.
Y agregó: «Agradecí que iba a estar mi familia, 22 bancándome en los buenos y malos momentos y que después dependía del de arriba, pero le agradecía el poder estar viviendo ese momento tan especial».
Los últimos capítulos de su historia deportiva
«Pasaron tantas cosas en mi carrera que sentía que el último tramo tenía que pasarme todo lo que no me pudo pasar antes. Arrancó todo en la primer Copa América ganada, a partir de ahí me di cuenta que había cambiado todo y era el momento de disfrutar lo que no había podido. Agradecido a la vida porque dio todo a lo último de mi carrera y lo tomo con un valor inexplicable porque, con 35 años haber podido ganar todo con la Selección, es algo muy lindo. Me quedo con la espina de no lograrlo con los otros chicos de 2014″, citó Angelito sobre su reconversión y el recuerdo del plantel subcampeón del mundo en 2014.
Y agregó: «Esto también es gracias a ellos, porque enseñaron a vestir la camiseta».
El festejo de un logro recordado por toda la eternidad
«Estoy en el mejor momento de mi vida en todo sentido. Lo logré todo, eso es lo principal. Mi familia es mi motor, mi mundo, el desconectarme de todo y es obvio que al estar bien en eso lo demás viene solo. Que la gente grite mi nombre es una de las cosas que tanto deseaba después de tantas críticas. El poder estar en una cancha y ser ovacionado es el poder decir «cambió todo», culminó.