Un acuerdo comercial inédito permitirá a productores avícolas de Córdoba y Buenos Aires exportar huevo deshidratado a mercados exigentes como Japón y Rusia, superando barreras logísticas y aprovechando el potencial internacional.
En un acuerdo comercial de carácter inédito para la región, productores avícolas de Córdoba y Buenos Aires formalizaron una alianza estratégica para comenzar a exportar huevos industrializados bajo la modalidad de «huevo en polvo». El pacto busca superar las barreras logísticas que impone el traslado del producto en cáscara y aprovechar el potencial del mercado internacional en destinos tan exigentes como Japón y Rusia.
Juan Carlos Ghibaudo, presidente de la Cámara de Avicultores de Córdoba y uno de los principales impulsores del convenio, explicó que el proceso de deshidratación es fundamental para garantizar la competitividad externa. Según detalló el directivo, se utiliza un sistema de «spray» similar al de la leche, que mediante calor y presión transforma el contenido del huevo en un polvo que luego puede ser reconstituido con agua. Esta técnica permite extender significativamente la vida útil del producto, que de otro modo sería extremadamente corta para cumplir con los plazos de transporte internacional.
El acuerdo, firmado con la empresa industrializadora Tecnovo, con sede en Entre Ríos, contempla una etapa inicial de tres meses con posibilidad de prórroga. Durante este periodo, se prevé el envío de un volumen total de 15.000 cajones, lo que equivale a aproximadamente 5,4 millones de huevos. Córdoba tendrá un rol protagónico en este esquema, aportando cerca del 35% del total de la producción comprometida, gracias a la participación de unos 25 productores locales que decidieron unir fuerzas para alcanzar los volúmenes requeridos por los contratos a largo plazo.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta el sector es la gran atomización de la producción en Argentina, donde existen más de 2.500 productores y ninguno concentra más del 5% del mercado. Ghibaudo subrayó que este escenario dificulta la exportación individual, ya que los mercados externos demandan continuidad y grandes escalas. Además, señaló que la industria argentina es sumamente competitiva debido a su estatus sanitario -siendo el país libre de la enfermedad de Newcastle- y a la ventaja de producir localmente el principal insumo: el alimento balanceado a base de maíz y soja.
Aunque Argentina es reconocida como uno de los mayores consumidores de huevo per cápita en el mundo, esta iniciativa busca diversificar los destinos de la producción sin descuidar el consumo interno. El huevo industrializado no solo se exporta en polvo para panificados y galletitas, sino que también se procesa de forma líquida y pasteurizada para la fabricación de mayonesas y otros derivados. Con granjas altamente tecnificadas y bajo estrictos controles de Senasa, los productores cordobeses apuestan ahora a que este sea el primer paso para consolidar una presencia permanente en las góndolas globales.
