El conflicto en Oriente Medio lo está cambiando todo. Por eso, el Gobierno ha decidido posponer la presentación de los Presupuestos, que había fijado ahora para finales de este mes. En el área económica del Gobierno están monitorizando el efecto en la economía española por si se tiene que modificar el borrador que dejó listo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y que ahora queda en manos de su sustituto, Arcadi España. A medida que pasan los días, se contempla como una posibilidad cada vez más factible que se pueda revisar a la baja el PIB, según fuentes del departamento de Economía.
Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se adelantaron rebajando en sus informes las previsiones de crecimiento de España por la guerra, moderándola dos y una décima, respectivamente, conforme a sus anteriores pronósticos. El Banco de España, por su parte, apunta a una mayor resistencia por el paquete anticrisis, si bien proyecta escenarios «adverso» o «severo» en función «a la intensidad y duración del shock energético». Durante su comparecencia en el Congreso el pasado miércoles, Pedro Sánchez cifró las pérdidas por la guerra en 5.000 millones diarios.
«El diésel y el gas han llegado a subir un 35 y 95%, respectivamente. El IBEX 35 ha acumulado una caída del 9%. Eso significa que las empresas españolas han perdido más de 100.000 millones de euros en menos de un mes”, apuntó el jefe del Ejecutivo. Con todo, en Moncloa confían en el “colchón” que ofrezcan las medidas del paquete anticrisis y en que España, apelan a la resiliencia de la económica española porque España “ha hecho los deberes” en materia de soberanía energética y piden cautela ante la lluvia de informes a falta de saber cuál será la duración e intensidad de la guerra. Solo durante el mes de marzo, la inflación se disparó un punto por la guerra hasta el 3,3%.
Otro de los elementos disruptores sobre le proyecto previsto es la posibilidad de plantearse una relajación de las reglas fiscales en Bruselas, lo que cambiaría el margen para las cuentas públicas obligando a reajustar los Presupuestos. Desde el PNV se presiona para que Sánchez reclame a la UE que se flexibilice la regla de gasto para hacer frente a la crisis.
En el Ejecutivo señalan que por el momento los Veintisiete no lo plantean, pero abren la puerta a que pueda empujarse este debate si se extienden en el tiempo los efectos económicos del conflicto. Tras la invasión rusa de Ucrania también se activaron además ayudas de Estado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en una imagen de archivo / ZIPI ARAGON / EFE
Después de movilizar 5.000 millones de euros en el primer paquete de medidas anticrisis, en el Gobierno aseguran que están dispuestos a aprobar futuros decretos en función de la evolución. De ahí que la portavoz en el Congreso de los nacionalistas vascos, Maribel Vaquero, preguntase al jefe del Ejecutivo cómo va a hacerse “teniendo en cuenta que el crecimiento tope que le permiten las reglas de gasto es de aproximadamente un 3,5%, teniendo en cuenta también que la deuda del Estado es alta, y que además cuenta con un déficit relevante, que tendrá que reducir progresivamente”.
El sustituto de Montero al frente del ministerio de Hacienda será el encargado de perfilar los Presupuestos y presentarlos. Algo de su impronta llevará el futuro texto, pues en Moncloa han justificado que se pongan en “paréntesis” las cuentas públicas “para que esta situación económica se ajuste a los Presupuestos”. “Es importante adecuar los Presupuestos para que respondan a la realidad económica del momento”, explicaba esta semana la ministra de Seguridad Social y portavoz del Gobierno, Elma Saiz.
Cláusula de escape para el gasto en defensa
Los que serían los primeros Presupuestos de la legislatura se siguen haciendo esperar. En el Gobierno entienden que si la guerra se prolonga y la inflación sigue escalando se podrán tomarse decisiones de segunda ronda en el seno de la UE, sin descartarse la activación de la cláusula de escape o incluso ayudas de Estado. Cuestiones que no solo afectarían de lleno al diseño a futuro del plan de respuesta a la crisis, sino a los propios Presupuestos.
Al margen de lo que se decida en el seno de la UE, el Gobierno tiene un margen adicional pues todavía no ha solicitado la cláusula de escape que permite la Comisión Europea para el gasto en defensa, comprometido en el 2,1% del PIB. Durante su última comparecencia en la comisión de Hacienda, Montero abrió la puerta a solicitarlo para compatibilizar esa partida con el gasto social.
«El Gobierno no lo ha hecho, pero lo haría si en un momento tiene que hacerlo para que no compita con el gasto social», explicó la titular de Hacienda. Solo en lo que va de año, el Gobierno ha elevado el gasto en defensa hasta los 2.135 millones de euros. Se trata de un incremento de más del 25% con respecto al mismo periodo de 2025. El salto es significativo en un contexto marcado por la escalada del conflicto en Oriente Medio. A cargo del fondo de contingencia se aprobaron 698 millones de euros en un Consejo de Ministros el pasado 10 de febrero para hacer frente al gasto de misiones de paz en el extranjero. Más recientemente, el pasado 10 de marzo, se aprobó otra partida para Defensa de 1.339 millones “con la finalidad de atender necesidades ineludibles” mediante una transferencia de Hacienda.
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