InicioSociedadRancho Alegre: se oponen a la demolición de la histórica construcción

Rancho Alegre: se oponen a la demolición de la histórica construcción

Cerro Blanco. En las sierras de Córdoba, a pocos metros de la reserva del Cerro Blanco, una vivienda con más de 200 años de historia está en riesgo de desaparecer. “Rancho Alegre”, construida en 1812 con técnicas tradicionales de adobe y paja, podría ser demolida para dar paso a una nueva traza vial, en una decisión que despierta indignación y alarma.
Pero no se trata solo de una casa antigua. Es un símbolo. Un testimonio vivo de la historia rural cordobesa, de las formas de habitar, de construir y de resistir el paso del tiempo. Es, además, el corazón de una historia familiar que hoy se niega a ser borrada.
“Soy Agustina González, nieta de Cecilia Ruggeri. Para nosotros este lugar no es una propiedad: es nuestra memoria, nuestra identidad”, expresó con firmeza una de las herederas, quien encabeza el reclamo.
La vivienda, levantada por sus antepasados a principios del siglo XIX, no solo resguarda objetos y recuerdos: allí descansan las cenizas de su abuela, quien dedicó su vida a mantener en pie este espacio cargado de historia.
La familia denuncia que la demolición sería la opción elegida por su menor costo, en lugar de evaluar alternativas que permitan preservar el sitio, como modificar el trazado o intervenir sobre una formación rocosa cercana. La lógica económica, advierten, vuelve a imponerse por sobre el valor cultural.
En las últimas horas, el caso comenzó a circular con fuerza en redes sociales, sumando voces que reclaman la protección de “Rancho Alegre” como parte del patrimonio histórico y cultural de la región. Organizaciones, vecinos y referentes culturales empiezan a alzar la voz ante lo que consideran un nuevo avance sobre la memoria colectiva.
El conflicto vuelve a poner en debate una tensión recurrente: ¿Puede el progreso justificarse a costa de borrar la historia? ¿Qué lugar ocupa el patrimonio en las decisiones de desarrollo?
Mientras las máquinas amenazan con avanzar, también crece la resistencia. Porque cuando se destruye un sitio como este, no solo cae una construcción: se pierde una parte de lo que somos.
 

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