El estadio Diego Armando Maradona fue escenario de una jornada cargada de drama y tensión, donde el fútbol se mezcló con el evidente descontento de la parcialidad local. Argentinos Juniors, golpeado por las recientes eliminaciones en la Copa Libertadores ante Barcelona de Guayaquil y en la Copa Argentina frente a Midland, llegaba con la urgencia de sanar heridas bajo la dirección de Nicolás Diez. Sin embargo, el panorama se oscureció rápidamente.
A los 10 minutos de la primera mitad, Rodrigo Insúa adelantó a Barracas Central con un auténtico golazo: una volea llena de técnica que se coló en el ángulo de Brayan Cortéz tras un lateral al área. El tanto visitante desató un clima de hostilidad inmediata en las tribunas, traduciéndose en insultos unánimes hacia los jugadores y hacia el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia.
Pese al nerviosismo, el «Bicho» asumió el protagonismo. Hernán López Muñoz, el jugador más reconocido por la hinchada, lideró los intentos de remontada, incluyendo un remate que impactó en el travesaño. No obstante, Argentinos sufría para romper el muro defensivo del «Guapo» y acumulaba posiciones adelantadas que frustraban cada ataque.
Ante la exigencia del público de «poner a los pibes», el entrenador apostó por los ingresos de Facundo Jainikoski (17 años) y el japonés Ryoga Kida (20 años). La apuesta dio frutos en el epílogo del encuentro. A los 44 minutos del segundo tiempo, un centro preciso de Jainikoski encontró a Kida, quien definió con una pirueta para sellar el agónico 1-1 y celebrar su primer gol en la primera división argentina.
El encuentro finalizó con polémica cuando el árbitro Leandro Rey Hilfer decidió dar el pitazo final justo antes de que el local ejecutara un tiro de esquina, provocando una última oleada de protestas en una noche donde el orgullo y la juventud rescataron un punto vital para el ciclo de Diez.
GOLAZO Y EMPATE AGÓNICO JAPONÉS DEL BICHO EN CASA ANTE EL GUAPO Argentinos 1-1 Barracas | RESUMEN
