Las redes sociales mostraron la indignación y el repudio de miles de vecinos y turistas que presenciaron anoche el promocionado show de drones de Villa Carlos Paz, un evento de carácter privado que llevaron adelante los empresarios y comerciantes agrupados en el Paseo del Centro.
La acción arrancó casi una hora tarde, duró menos de quince minutos y resultó en una simple sucesión de logos y marcas comerciales que generó rechazo entre la sociedad. Lo que mal comienza, mal acaba. A la postergación del evento (originalmente previsto para el fin de semana pasado) se le sumó un error de «concepto» que no pasó desapercibido para nadie, y que le bajó el precio a la propuesta turística de la ciudad.
Una multitud se había agolpado en la peatonal para presenciar lo que debía ser un espectáculo único y muchos especulaban con que sería algo parecido al evento que se desarrolló durante la última Fiesta de la Primavera, sin embargo, la decepción fue total. Y no sólo por la injustificada demora en el inicio del show (previsto para las 23 horas y cuyo comienzo se dio casi a la medianoche del sábado 28 de febrero), sino porque el público se sintió «estafado» por el evento organizado por el empresariado carlospacense.
Lo que debía ser una fiesta gratuita que marcaría el fin de la temporada de verano, terminó siendo una burda publicidad en el cielo nocturno. Lejos de hacer coreografías llamativas y mostrar íconos de la ciudad, los drones dibujaron logotipos y nombres de distintas marcas y emprendimientos, ante la mirada atónica de los presentes.
El vuelo de los drones se extendió por un puñado de minutos, en los cuales fueron promocionándose los emprendimientos que aportaron para el evento y nada más. Rápidamente, el malestar se apoderó de la multitud y muchos se alejaron del centro indignados por lo que habían visto. No estuvo siquiera cerca de emular el primer show de drones que vio Carlos Paz, aquel que se disfrutó en la costanera del lago San Roque y que organizó la Municipalidad, algo completamente distinto e inesperado.
En esta ocasión, los comerciantes y empresarios del Paseo del Centro se quedaron cortos de visión y no cumplieron con la expectativa que se había generado, algo que terminaron por pagar muy caro. Hubo algún que otro iluminado, que ajeno a todo lo que estaba sucediendo a su alrededor, dijo que el show no se había apreciado correctamente porque «molestaban» las palmeras del centro. Quizás pensando que el logo de su restaurante no se había visto lo suficiente.
