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La esclavitud laboral no salva una economía que cruje


La inflación no cede. La actividad se cae. El industricidio. Contradicciones del mileismo económico. Columna de economía de El Círculo Rojo, un programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos.

Sábado 21 de febrero 13:50

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  • La aprobación de la contrarreforma laboral, que el gobierno pretende concretar la semana próxima, es presentada por el oficialismo como un cambio histórico. Se nos relata una odisea que promete fulminar medio siglo de informalidad laboral para dar paso a una era de trabajo en blanco.
  • Hay más. En el discurso oficial, esta ley es la lámpara de Aladino que inundará el país de inversiones extranjeras y llevará a los mercados a romper récords mundiales. Es la receta mágica para salir de un estancamiento que, según dicen, solo se soluciona quitando derechos. Se trata un compendio de ilusiones que no resiste el archivo histórico: nunca una contrarreforma laboral mejoró ni el empleo, ni las condiciones de trabajo, ni la situación económica.
  • El ministro de Economía, Luis Caputo, fiel a su estilo optimista en las redes, posteó: “¡Tenemos un futuro como país increíble por delante! Hay momentos en la historia en que la historia cambia. Finalmente, lo estamos viviendo. VLLC!”. Sin embargo, el festejo de Caputo puede leerse en una clave menos épica: con el FAL se estima que unos dos mil millones de dólares serán robados anualmente a la clase trabajadora (activa y pasiva) para ir a parar a las arcas del capital financiero. Una transferencia de recursos enorme desde la única clase productora a los que especulan.
  • Pero esta «epopeya de la libertad» intenta ocultar las grietas de una economía que cruje en varios frentes.
  • El pasado martes 10 de febrero se conoció la inflación de enero: un 2,9 % que, lejos de ser un éxito, confirma una tendencia alcista desde mayo de 2025. Lo más alarmante ocurre en la mesa de los argentinos: la canasta alimentaria básica aumentó un 5,8 % en un solo mes. Si anualizamos ese número, la inflación para los más pobres entre los pobres roza el 97 %. Milei parece estar perdiendo su batalla principal, y su respuesta es el clásico manual de lo que llama la vieja política: postergar la actualización metodológica del IPC para que el termómetro no marque la fiebre.
  • Mientras se celebra la «modernización» laboral, la economía real experimenta un aterrizaje forzoso. Bajo la era Milei, casi todas las actividades productivas retroceden mientras solo avanzan las finanzas y el extractivismo. Pero incluso las finanzas pueden llegar a sentir el rigor de las tasas de interés asesinas y la morosidad de los endeudados.
  • Los datos de la SRT son desoladores: 21.339 empresas cerraron entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. En ese mismo periodo, se evaporaron 290.600 empleos formales ¿A quién se va a contratar la nueva ley si no quedan persianas levantadas?
  • La industria retrocede desde julio. Un botón de muestra: la automotriz, una de las principales industrias, exhibió una baja del 20,7% en enero con respecto de diciembre y una disminución del 30,1% con relación a enero del 2025. El industricidio tiene nombres propios. El cierre de FATE y la crisis en Granja Tres Arroyos son apenas la punta del iceberg. Empresarios como Javier Madanes Quintanilla, con la prepotencia de estar en la cima de la pirámide de riqueza, ya están aplicando la reforma de hecho, descargando el costo de la crisis sobre los hombros de los trabajadores.
  • En el terreno fiscal, el «superávit» es un maquillaje. Se emiten bonos con intereses capitalizables para disimular el déficit financiero real, pero la recaudación delata la verdad: los ingresos tributarios cayeron un 8,2 % en términos reales (es decir, descontada la inflación en enero; en lo que constituye la sexta caída mensual al hilo. El IVA, el termómetro más fiel del consumo popular, se desplomó un 12,1 %.
  • Las exportaciones récord de enero conviven con una caída del 11,9 % en las importaciones, explicada por el freno total de la inversión. La «huelga de inversiones» es el síntoma más nítido de un modelo que navega a la deriva, sostenido por un dólar planchado artificialmente, no por confianza, sino porque nadie tiene un peso para comprarlo.
  • La deuda fraudulenta a pagar en dólares presenta un cronograma de pagos muy difícil mientras el gobierno no logra volver al tan deseado mercado de deuda a pesar de la baja del Riesgo País. Tampoco logra mejorar sustancialmente las reservas netas del Banco Central (más de 10 mil millones negativas) a pesar de que la autoridad monetaria está comprando algunos dólares.
  • El gobierno insiste en vender una epopeya de la esclavitud laboral en redes sociales, pero la realidad se impone con la frialdad de los números.

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Pablo Anino

Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.

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