La muerte de Quentin Deranque, un joven de 23 años perteneciente a un grupo de extrema derecha, ha abierto una nueva grieta, reavivando el debate sobre la violencia política en Francia e incendiando la precampaña de las elecciones municipales del próximo mes de marzo. En las últimas horas, la policía ha detenido a cinco personas vinculadas supuestamente con la agresión del joven que falleció el pasado jueves en Lyon, tras recibir una paliza por parte de militantes de extrema izquierda.
Los detenidos están acusados de participar en el linchamiento de Deranque y se enfrentan ahora a cargos de «homicidio voluntario», «violencia agravada» y «conspiración criminal», tal y como ha informado la Fiscalía de Lyon. Entre los arrestados se encuentra el asistente parlamentario del diputado de La Francia Insumisa Raphaël Arnault, fundador de la organización satélite ‘Jeune Garde’ (Joven Guardia).
Gracias a los vídeos grabados por terceros, los agentes pudieron identificar a cinco de los agresores. En las imágenes se puede apreciar a una decena de jóvenes de extrema derecha y extrema izquierda participando en una violenta batalla, que surgió durante la protesta por un acto de la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan, de La Francia Insumisa (LFI), en la Universidad de Sciences Po.
Las sospechas de la policía sobre la implicación de ‘Jeune Garde’ en la paliza mortal al joven parece que poco a poco se van confirmando. Para el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, no hay dudas: «La extrema izquierda asesinó» a Quentin Deranque, mientras que para el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, esto se trata de un relato del crimen «manipulado», mostrando hasta ahora su apoyo a este colectivo.
Este asesinato se produce a las puertas de las elecciones municipales en Francia que tendrán lugar del 15 al 22 de marzo, y después de que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificara en una carta al partido de La Francia Insumisa de «extrema izquierda». Un contexto que no hace, sino agravar la ya asfixiante tensión política que atraviesa el país.
Tensión en la universidad
Quentin Deranque era hasta este jueves un estudiante de Matemáticas, que militaba en la organización monárquica y de extrema derecha, Acción Francesa. El día de la agresión, había acudido a la Universidad Sciences Po de Lyon para apoyar al colectivo de extrema derecha de mujeres Némesis.
Ante el temor de que la presencia de Némesis en la universidad provocase tensiones, varios jóvenes pertenecientes a grupos afines, entre los que se encontraba Deranque, habían acudido a dar apoyo. Según declararon a las autoridades varias integrantes de Némesis, un grupo de extrema izquierda las atacó, arrancándoles la pancarta que portaban y agrediendo a varias de ellas. Fue entonces cuando supuestamente se desató la pelea.
Una suceso que fractura la Asamblea Nacional
El suceso ha tenido un efecto directo en la política francesa. Este martes, la Asamblea Nacional guardó un minuto de silencio en memoria de Quentin, que se rompía entre aplausos y gestos de indignación.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, no tardó en pedir responsabilidades a los diputados, «respetando el voto del pueblo francés y los valores de la república». «Es una tragedia absolutamente espantosa (…) La verdad debe revelarse a través de los tribunales sin ninguna presión sobre los investigadores. La justicia debe impartirse sin ninguna presión», insistió el jefe del Gobierno.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, sin embargo, fue mucho más tajante y señaló a la ‘Jeune Garde’ como autora de este crimen y pidió a La Francia Insumisa condenar los hechos. El presidente, Emmanuel Macron, también quiso pronunciarse al respecto: «En Lyon, Quentin fue víctima de una violencia sin precedentes», escribió en su cuenta de X. «Perdió la vida a los 23 años. Su familia y sus seres queridos están en mis pensamientos y reciben el apoyo de la nación. En la República, ninguna causa y ninguna ideología puede justificar que matemos».
Organización disuelta
La Guardia Joven fue fundada en 2018 por el actual diputado de La Francia Insumisa Raphaël Arnault, en un contexto en el que la extrema derecha echaba raíces cada vez más sólidas en Lyon. Precisamente, desde principios de los 2000, la ciudad ha sido escenario de numerosos atentados ultras.
Tras varios sucesos violentos, el Gobierno decidió disolver la organización satélite en junio de 2025, acusando al colectivo de «activismo violento para promover su ideología», «entrenamiento violento de lucha callejera» y «comunicación violenta en redes sociales».
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