Tanto Luis Tosar (Lugo, 1971) como Claudia Salas (Madrid, 1994) aseguran que no se suelen llevar a casa sus personajes. Es lo mejor que podrían hacer con una serie tan intensa como ‘Salvador’, la nueva ficción que protagonizan en Netflix, que se sumerge en un grupo neonazi. A él le veremos también el próximo 28 de febrero como maestro de ceremonias de los Premios Goya, junto a Rigoberta Bandini, que se celebran en Barcelona.
–Presenten a sus personajes en ‘Salvador’.
Luis Tosar: Salvador es, como él mismo dice, exmédico, exalcohólico y exsimpático. Durante bastante tiempo se ha dejado llevar por las adicciones. No supo gestionar su éxito profesional y se desvinculó de su familia, de su mujer y de su hija. Con el tiempo se recicla como paramédico, casi por caridad de amigos, y trabaja en una ambulancia.
–Hasta que una noche de fútbol su vida cambia.
Luis Tosar: En una noche en la que tiene que atender un partido de máximo riesgo se encuentra con que su hija está metida en un grupo neonazi. A partir de ahí intentará comprender qué ocurrió en ese intervalo de tiempo para que la chica haya acabado así. Porque él es un tipo progresista, de izquierdas, que había educado a su hija en el respeto al otro, y de pronto se la encuentra en una situación completamente opuesta a eso. Ahí comienza un viaje moral, ideológico, de gestión de culpa y de increíble curiosidad, porque todo lo que se está planteando es completamente ajeno a lo que él pudiera haber pensado hasta entonces.
–En ese grupo neonazi está Julia, el personaje que interpreta Claudia.
Claudia Salas: Julia es una chica que, en un momento de absoluta vulnerabilidad y desorientación, se adentra en una organización ultra donde normaliza el odio y la violencia. A pesar de las decisiones que va tomando, que la llevan a un lugar completamente insano y sin futuro, su arco es el de la redención. Es una madre joven y Salvador le plantea preguntas, la hace reflexionar.
–La serie habla de los extremismos y de lo fácil que puede ser caer en ellos.
Claudia Salas: Totalmente. La serie muestra los métodos de captación que tienen, que son infinitos: el fútbol, la vulnerabilidad, la necesidad de pertenecer a algo, la juventud desorientada, la ausencia de referentes… Lo interesante de ‘Salvador’ es que no se queda en explicarlo de forma intelectual o panfletaria, sino que muestra las consecuencias reales de entrar en estos entornos y qué pasa una vez que ya estás dentro. No se queda en el estereotipo, profundiza en los personajes, en sus dudas, en lo que les va ocurriendo, abordando esta problemática tan actual.
Luis Tosar: No pretende ser un estudio sociológico exhaustivo, es una ficción, pero sí propone al espectador algunas de las circunstancias y razones por las que alguien puede acabar ahí. Y lo hace de una manera mínimamente clara, porque en general hay mucho despiste. La gente da por sentadas cosas que no vienen de la nada, sino que ocurren por alguna razón. Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, en la que el diálogo cada vez es un bien más escaso. Las redes sociales no han ayudado precisamente a comprender al otro, sino más bien a atrincherarse en posiciones previas y defenderlas hasta la muerte. Y una sociedad instalada en la política de trinchera solo está condenada a la guerra, y eso es terrible. La gran propuesta de la serie es mirar desde la emoción muchos elementos que sean reconocibles para el espectador, no desde la analgesia de una noticia, sino a través de personajes que sienten, que respiran y que han vivido cosas que los han llevado hasta donde están.
Claudia Salas y Luis Tosar, en ‘Salvador’ / JAIME OLMEDO / NETFLIX
–El discurso de algunos personajes de la serie, que consideran que los inmigrantes colapsan los servicios y los españoles han visto mermados sus derechos, lo comparten algunos partidos actuales.
Claudia Salas: La serie está muy documentada y es una denuncia. Cuando escuchas todo el rato lo mismo, al final tu cerebro se apaga. Y es importante sentarnos, debatir y replantearnos las cosas. ‘Salvador’ lo propone desde la ficción, con un grupo inventado, pero tremendamente verosímil precisamente por el trabajo de documentación y profundidad con el que se ha construido.
Luis Tosar: El ejercicio interesante es tomar frases que escuchamos constantemente en los diarios, en los informativos y en las tertulias televisivas y ponerlas en boca de un personaje. Para un espectador es completamente diferente recibir esto desde un retrato puramente periodístico a escuchárselo a un personaje, ya que ahí adquiere otro cariz. Ese es el gran poder de la ficción: te obliga a enfrentarte a la magnitud de esas palabras.
–¿Por todo lo que cuenta, cree que es una serie más necesaria que nunca?
Luis Tosar: Yo entiendo que sí. Vivimos un momento social muy complejo, en el que se están promoviendo discursos de odio muy peligrosos. La ficción puede ayudar a diseccionar esos mensajes y a comprenderlos mejor. La cantidad de intoxicación informativa es tan grande que resulta una labor titánica informarse, contrastar y formarse una opinión.
Fariba Sheikhan y Luis Tosar, en ‘Salvador’ / JAIME OLMEDO / NETFLIX
–Hay una frase demoledora que dice uno de los personajes de la serie: «La verdad, como los principios, hay que crearla, no buscarla».
Luis Tosar: Ese es el principio de nuestros tiempos: crear un relato propio e intentar convencer al otro. La verdad parece lo de menos. Que se lo pregunten a Trump, que tiene una red social que se llama ‘Truth’, y nada más contrario a la realidad.
–¿Qué ha sido lo más difícil de interpretar personajes con tanta carga emocional y física? Porque Claudia, por ejemplo, tiene escenas de peleas muy violentas.
Claudia Salas: Aguantar toda la carga física y mantener esa energía tan arriba un día tras otro de rodaje: noches, frío, cansancio… Pero tuvimos un capitán de barco increíble, Daniel [Calparsoro, el director], junto a Aitor [Gabilondo, el creador]. Daniel predica con el ejemplo, se implica, se mancha, se tira al suelo si hace falta para mostrarte cómo tiene que ser una escena. Eso te obliga a no bajar nunca la guardia. Para mí era fundamental contar esta historia con respeto y humildad, sin juzgar al personaje, sin romantizar ni glorificar nada, buscando la máxima verosimilitud. Esa era mi mayor responsabilidad como intérprete.
Luis Tosar: En mi caso, te diría la continuidad de emociones y discursos. Salvador vive en un caos interno constante y, con un rodaje desordenado, como siempre ocurre, había que estar muy atentos a por dónde entraba y salía emocionalmente en cada escena. Tenía muchos frentes abiertos y era fácil despistarse. Aun así, el proceso fue muy placentero y divertido.
–Con personajes tan intensos, ¿es difícil dejarlos en el ‘set’ y no llevárselos a casa?
Claudia Salas: En mi caso, no. El personaje se queda en el ‘set’. Yo elegí ser actriz también para tener vida personal. Si con cada proyecto me llevo el personaje a casa, apaga y vámonos. Prefiero trabajar desde la técnica, la composición y la fisicalidad. Hay muchos métodos válidos, pero este es el que a mí me funciona.
Luis Tosar: No sé sabría decirte qué tipo de actor soy en ese sentido, pero desde luego no tengo ningún interés en llevarme el personaje a casa. Después de una escena terrible, desconectar e irme con mis hijos es una felicidad absoluta.
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