Cosquín. El Festival de Cosquín vivió en 2026 una de las ediciones más trascendentes de su historia. El 66° Festival Nacional de Folklore concluyó con un balance ampliamente positivo, marcado por récords de convocatoria, una programación diversa y una transformación estructural que reafirmó su lugar como capital cultural nacional y regional.
Según informó la organización, el festival superó el millón de visitantes y alcanzó una ocupación plena durante las nueve lunas, con cinco noches agotadas y una altísima demanda en el resto. El impacto económico estimado asciende a 150.000 millones de pesos, triplicando el cálculo del año anterior, mientras que la venta de entradas creció un 15% interanual y registró un récord histórico de 30.000 tickets vendidos en la previa.
“El regreso masivo del público a la plaza confirma que Cosquín mantiene su mística sin perder su esencia”, destacó el intendente Raúl Cardinali, presidente de la Comisión Municipal de Folklore, quien subrayó el trabajo sostenido del equipo organizador y la apuesta por la diversidad artística.
La programación combinó tradición y renovación, con más de 100 artistas en el escenario mayor. Momentos destacados fueron la celebración por los 30 años de Soledad en Cosquín y el debut de Milo J, que convocó a nuevas generaciones y motivó una ampliación inédita de la capacidad de la Plaza Próspero Molina para el cierre del festival. También se resaltó la presencia internacional, con delegaciones de cinco países, y el regreso de propuestas emblemáticas como la Noche de Ganadores del Pre Cosquín.
En paralelo, el festival consolidó su perfil sostenible e inclusivo. Fue distinguido con el sello B+ del Registro de Eventos Sostenibles y avanzó en políticas de accesibilidad e inclusión laboral, incorporando a 19 jóvenes con discapacidad en distintas áreas de trabajo durante el evento.
Uno de los ejes centrales de esta edición fue la renovación de la infraestructura. Con una inversión total de 450 millones de pesos financiados con fondos propios, se inauguró la terraza gastronómica cubierta “La Próspero”, se modernizó el sistema eléctrico, el escenario, las tribunas y áreas técnicas, y se actualizaron espacios culturales y de prensa. A esto se sumó tecnología de última generación en sonido e iluminación, reforzando la experiencia artística sin alterar la identidad del festival.
En un contexto económico complejo, la organización mantuvo precios populares, posicionando a Cosquín como uno de los festivales más accesibles de Córdoba. Con propuestas pensadas especialmente para este escenario, el Festival Nacional de Folklore volvió a demostrar que es posible crecer, innovar y mirar al futuro sin perder la raíz que lo convirtió en un emblema de la cultura argentina.
