InicioSociedadLogró Trump lo que buscaba en Groenlandia?

Logró Trump lo que buscaba en Groenlandia?

Parece haberse instalado en la opinión pública mundial que Groenlandia es importante para la seguridad de los Estados Unidos, sobre todo frente a las amenazas de China y Rusia. El primer resultado es un incremento importante en la presencia militar de Dinamarca en la mayor isla del mundo (Australia no cuenta porque es considerado un continente). Un aumento del gasto militar de Dinamarca y de otros 7 países de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

¿Será eso lo que buscaba con sus bravuconadas Donald Trump? Quizá sí, quizá no. Esa pregunta nos lleva a otra: ¿la preocupación geopolítica por la seguridad, o será que quiere realmente quedarse con Groenlandia por sus riquezas naturales? Si fuera lo primero, quizá consiguió lo que quería. Si fuera lo segundo, habrá que esperar que continúe la novela y la tensión.

O quizá el objetivo de Trump no es ni lo uno ni lo otro, sino seguir esmerilando a Europa, como lo viene haciendo. Trump está aplicando un Plan «Anti» Marshall. Si luego de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos acudió con millones y millones de dólares del Plan Marshall para levantar a una Europa postrada, ahora pareciera estar haciendo todo lo contrario, con los planes de ajuste, con los perjuicios que Europa está afrontando con la Guerra de Ucrania y con la exigencia de que aporte más dinero a la OTAN. Y ahora, esto de Groenlandia.

Si no fueran ninguno de los anteriores argumentos y explicaciones, queda solo pensar en que las actitudes de Trump son asimilables a «errores no forzados» en jerga tenística. Porque en sus políticas imperialistas, uno puede entender los ataques a Venezuela, las amenazas a Colombia, México y Cuba, pero amenazar y pelearse con aliados históricos como Dinamarca o Canadá, no resulta muy coherente.

Además, esta estrategia del «matón del barrio», la de pelearse con todos al mismo tiempo, amenazar con aranceles y luego negociar, amenazar con invasiones y guerra, trae problemas también en el frente interno. Las manifestaciones masivas en Minnesota, como las que ha habido en otras ciudades estadounidenses, marcan un malestar interno que se verifica en las encuestas que muestran una baja de popularidad en Trump a un año de haber asumido su segundo mandato.

Es que gastar tanto presupuesto en armas, en despliegues, tanta energía en peleas, le quita presupuesto a lo básico para su propia población, y esto adquiere ribetes dramáticos en cuanto al aumento del acceso a la salud. Todo esto se suma a la inflación, la desocupación creciente y las persecuciones a inmigrantes, sean legales o no. Todo esto influye en la educación y en el malestar social. Al punto que se acaba de reactivar el grupo armado «Panteras Negras», de los años 1960.

En definitiva, por seguir una política confrontativa miope que mira a corto plazo, Trump está generando las bases para un pueblo que, dentro de 10 o 20 años, será sin dudas más pobre, más bruto y más enfermo. Mientras tanto, China hace todo lo contrario, apuesta a la tecnología, a la educación de calidad y a que millones y millones de sus ciudadanos salgan de la pobreza y tengan mejor salud y educación. Y no solo China, algo parecido está haciendo India, y en menor medida potencias medianas como Rusia, Irán, Arabia Saudita o Turquía.

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