La tragedia de Adamuz, uno de los peores accidentes ferroviarios de la historia de España y el primero realmente grave de la alta velocidad en nuestro país, deja un balance de 43 víctimas mortales y más de un centenar de heridos. De lo que se tiene certeza es de los hechos acaecidos: el descarrilamiento del Iryo, que produjo una invasión de la vía contigua por la que circulaba el Alvia. A raíz del incidente del Iryo, y pocos segundos después, el Alvia chocó contra los últimos vagones del Iryo y se llevó la parte del accidente, ya que salió despedido, descarriló y cayó por un terraplén.
Todas las líneas de investigación son, ahora mismo, hipotéticas. Los indicios más relevantes incluyen la rotura del carril, las muescas en las ruedas de los trenes y la posibilidad de que los que pasaron antes por allí presenten marcas similares. Sin embargo, se desconoce aún si el origen del accidente fue la infraestructura, el material rodante del Iryo o incluso una combinación de los mismos.
¿Qué es lo que se sabe y qué es lo que no, sobre el descarrilamiento y sus causas?
Cronología exacta del accidente
Sale de Madrid el Alvia 2384, con destino a Huelva, que llevaba 187 personas a bordo.
Sale de Málaga-María Zambrano el Iryo 6189, con destino a Madrid, que transportaba a 289 pasajeros más tripulación.
Se produce el accidente, según las estimaciones de Adif. Descarrilan los últimos vagones del Iryo.
Apenas 9 segundos después (aunque al principio se hablaba de 20 segundos), el Alvia 2348, en ruta desde Madrid hasta Huelva, colisiona con los vagones traseros del Iryo, que estaban invadiendo su vía tras el descarrilamiento.
El maquinista del Iryo contacta por primera vez con la estación de Atocha en Madrid para comunicar que ha sufrido un «enganchón» con la catenaria, y el tren ha quedado bloqueado. En ese momento no es consciente de que el Alvia ha chocado con los vagones traseros. Los servicios del Centro de Regulación de la Circulación (CRC) de Adif observaron que dicha catenaria no tenía energía desde las 19:43:45.
El CRC recibe una llamada del tren 2181, que venía detrás del Iryo, informando nuevamente de que la catenaria no tenía tensión, quedando parado. El CRC trata de comunicarse con el maquinista del Alvia, para saber qué había pasado.
El CRC trata de contactar en dos ocasiones, a las 19:48:39 y a las 19:48:51, con el maquinista del Alvia. Ambas no obtienen respuesta.
El CRC establece comunicación con la interventora del tren Alvia, ante la imposibilidad de hacerlo con el maquinista. Esta informa de que tiene un golpe en la cabeza, y de que tratará de localizar al maquinista del tren. Se palpa cierta confusión.
Tres minutos después de la primera comunicación, y dos segundos después de la llamada de la interventora del Alvia, el maquinista del Iryo vuelve a llamar a Atocha. Informa ya de descarrilamiento, invasión del gálibo de la vía contigua, fuego y heridos. En ese momento solicita ayuda y detener el tráfico ferroviario. Desde Atocha le dicen que de acuerdo, porque no se acerca ningún tren. Desconocen que el Alvia, que pensaban que ya había pasado por la zona, estaba destrozado unos 800 metros más adelante.
El CRC de Adif informa al Centro de Regulación Nacional (H24) para que se vayan movilizando los servicios de emergencia, activando todos los protocolos habituales. El 112 comienza a recibir las primeras llamadas, alertando de los detalles de la catástrofe.
El maquinista del tren 2181, que venía detrás del Iryo, informa que, junto a otras dos personas, van a inspeccionar la vía 2, que transcurre desde Madrid hacia el sur. Simultáneamente, se ordena la detención del servicio en la línea y el regreso de los trenes a las estaciones de origen. Conocidas estas circunstancias, comienzan a constituirse los comités de crisis a nivel nacional.
La hipótesis de una rotura en la vía gana enteros
El pasado lunes, un día después del accidente, el ministro de Transportes, Óscar Puente, declaró que hablar de las causas del siniestro era «pura especulación». «Ningún técnico en este momento se aventura a dar una hipótesis sólida», afirmaba el ministro, pidiendo tiempo a los profesionales para que desarrollaran las labores de investigación, que entonces trataban de averiguar si la causa era la vía, el tren, o una confluencia de ambos.
Esta misma mañana, el ministro ha dejado ya la puerta abierta a la posibilidad de que la causa del siniestro sea una rotura de la vía, comenzando así a centrar los motivos de la tragedia en una línea de investigación determinada. “Los bogies de los cinco coches primeros presentan una marca y es posible incluso, que es algo que se está analizando, que los dos o tres coches que pasaron primero tengan marcas similares. La cuestión ahora es conocer por qué, qué las ha provocado, si había algo sobre la vía, si era la propia vía que estaba empezando a romperse…”, ha dicho Puente en declaraciones a ‘Telecinco’.
El lunes, los investigadores realizaron el primer hallazgo clave del accidente. Comenzaron a revisar la rodadura y los bajos del tren, en busca de posibles indicios, y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) confirmó que se había producido una «rotura o alteración de carril» aunque matizaron que, sin análisis de laboratorio, resultaba imposible saber si este era causa o consecuencia del accidente.
El maquinista no notó el descarrilamiento
El martes, tras haber logrado levantar con maquinaria los restos del tren Iryo, la Guardia Civil centró sus investigaciones en el vagón 6 del tren, considerado clave al haber sido el primero en descarrilar. Al mismo tiempo se logra acceder a la grabación de la caja negra del tren. Esta, muestra que el maquinista contactó con el centro de mando de Adif en Atocha para alertar de lo que describió inicialmente como “un enganchón” a la altura de Adamuz. El maquinista, entonces, no se había percatado del descarrilamiento, que solo advirtió tras salir de la locomotora y reconocer el terreno.
Halladas muescas en las ruedas del tren
Finalmente, este miércoles las autoridades han dado un paso más para esclarecer los motivos de la tragedia. En los cinco primeros coches del Iryo, que no llegaron a descarrilar, los investigadores detectaron muescas en los bogies —las ruedas— del tren. Además, el ministro Puente indicó que se buscaban marcas parecidas en dos o tres coches (aún no está claro) que transitaron antes por el tramo de Adamuz. En caso de confirmarse dicha hipótesis, la línea de investigación de un problema en la vía sería reforzada. De hecho, Puente especificó que “vamos incorporando datos, uno de ellos es que se ha descubierto en los bogies del Iryo, en sus coches delanteros, una muesca de un milímetro de espesor y una anchura de varios centímetros. Esto nos puede llevar a pensar que hay algo, que todavía no podemos determinar, que puede haber sido o es el origen del descarrilamiento».
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