El Gobierno de Donald Trump aseguró este jueves que Delcy Rodríguez, la «presidenta encargada» de Venezuela, ha cumplido desde el 3 de enero «con todas las exigencias y solicitudes de Estados Unidos y del presidente». Su portavoz en la Casa Blanca, Karoline Leavitt, no solo resaltó el carácter «extremadamente cooperativo» de la sucesora de Nicolás Maduro. Mientras el magnate republicano almorzaba con María Corina Machado, Leavitt dijo que «su opinión sobre ese asunto no ha cambiado». El «asunto» al que se refirió la portavoz ante la curiosidad de la prensa tiene que ver con las palabras del propio Trump días atrás, cuando consideró que «sería muy difícil» para la Premio Nobel de la Paz ser «la líder» de un proceso de transición en Venezuela. «No cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy amable, pero no goza del respeto necesario». Fue entonces, según la funcionaria, «una evaluación realista, basada en lo que el presidente estaba leyendo y escuchando de sus asesores y su equipo de seguridad nacional».
Leavitt remarcó no obstante que Machado es «una voz notable y valiente» para muchos venezolanos y que el multimillonario » esperaba con interés» recibirla, confiado en que tendría «una buena y positiva conversación» con ella «sobre la realidad en el país».
Por el momento, y para sorpresa de muchos, la ponderación se la ha llevado Rodríguez quien, de acuerdo con Leavitt, ha sido receptiva a las «solicitudes» de Washington. «Creo que todos lo han podido constatar». Destacó en particular el acuerdo bilateral por el cual Estados Unidos comercializará hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano y gestionará los ingresos antes de transferirlos a Venezuela.
La dirigente opositora llegó a la Casa Blanca con el propósito de indagar cuál es el papel que le asigna Trump en el proceso político que se ha abierto desde el secuestro de Maduro por parte de fuerzas especiales norteamericanas. No ha pasado inadvertido a los analistas que dos mujeres, Rodríguez y Machado, aparecen por estas horas en el radar del mandatario con distinta consideración. El magnate llegó a calificar de «estupenda» a la «presidenta encargada» para desconcierto de una oposición que no atina a comprender las operaciones de Washington.
La dirigente de derechas había llegado a la capital de EEUU con las expectativas acotadas, tan solo para agradecer en nombre de su país el «apoyo inquebrantable a la democracia y la justicia» en Venezuela. También se proponía pedirle que abogara «por la liberación de todos los presos políticos». Esa última tarea ya había sido asumida por el secretario de Estado, Marco Rubio. El Gobierno de Rodríguez asegura haber excarcelado a más de 400 disidentes, un número puesto en entredicho por los organismos de derechos humanos.
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