Según nos explican desde Fundació Catalunya La Pedrera, todavía es pronto para poder valorar el impacto de ‘Ciudad de sombras’ sobre la afluencia a la Casa Milà, pero no sería de extrañar que la exitosa serie de Netflix hubiera hecho a más de uno decidirse por fin a observar de cerca esta obra (maestra) de Gaudí.
Al principio de este ‘thriller’ condal, un hombre es colgado y quemado vivo en un balcón de la fachada del mítico edificio modernista. En La Pedrera no entraron a valorar el contenido narrativo; esto era una ficción que no hablaba de la realidad de un edificio, en realidad, más que seguro y vigilado. Lo que les importaba era el sistema de ejecución de las escenas, y que la productora Arcadia asegurara en todo momento el respeto absoluto por el edificio y su integridad. Curiosamente, o no, en realidad esa parte de fachada donde sucede el crimen se recreó en un decorado.
Isak Férriz (Milo Malart) y Verónica Echegui (Rebeca Garrido) en una imagen de la serie ‘Ciudad de sombras’ / Netflix
Absolutamente real es, por otro lado, la icónica azotea por la que se dejaron caer Verónica Echegui y Isak Férriz como, respectivamente, experta en análisis de la conducta criminal e inspector de los Mossos. Otra pareja de actores, Jack Nicholson y Maria Schneider, la había hecho famosa internacionalmente a principios de los 70 rodando ‘El reportero’ a las órdenes del gran Michelangelo Antonioni. Desde La Pedrera nos aseguran que aquella película atrajo al edificio a muchos estadounidenses que visitaban la Barcelona preolímpica.
Una ruta hipotética
‘Ciudad de sombras’ no solo nos lleva de ruta tenebrosa por el legado de Gaudí (Palau Güell, Parc Güell, una Sagrada Familia recreada digitalmente), sino que ofrece una panorámica bastante completa de Barcelona: de locales eternamente de moda a rincones de un barrio tan poco usado y tan auténtico como La Verneda.
Mostrar lugares sofisticados es la especialidad de ‘Citas Barcelona’, en cuya última temporada veíamos a potenciales tortolitos quedar en el selecto restaurante Jacqueline, la coctelería Muticlub o el restaurante Contraban (ubicado en el Wittmore Hotel), aunque también una bodega con ambiente más de barrio como el Celler Cal Marino. Y hablando de citas: la primera cita oficial de Raúl (Joan Amargós) y Marta (otra vez Verónica Echegui) en la divertida ‘A muerte’, de Dani de la Orden, se desarrolla en el Bolero Bar, fotogénico local de Les Corts.
¿Se puede hacer una ruta de series por Barcelona? ¿Igual que en Girona podíamos sentirnos como antihéroes de ‘Juego de tronos’? Se puede. Además de visitar los edificios de Gaudí y ponerse buenas galas para algún local de ‘Citas Barcelona’, se pueden plantear unas tapas en el emblemático bar La Masía del Raval, hábitat natural del manitas Malek (Uriel Emil) en la serie ‘Criminales’ de Disney+; o pasar la tarde en el parque Tibidabo, donde se rodaron escenas icónicas de ‘El cuerpo en llamas’; o visitar la Monumental, donde daba buenas tundas el instructor marcial indonesio Yayan Ruhian en el éxito sorpresa de Netflix ‘¿Quién es Erin Carter?’, o acercarse a admirar los exteriores del colegio privado La Salle Bonanova, donde se producía el primer clímax serio de la versión en serie de ‘Los sin nombre’.
Bollywood en Barcelona
Barcelona como plató ha llegado incluso a colarse en taquillazos de Bollywood como ‘Zindagi Na Milegi Dobara’ (‘You only live once’), una película con un argumento muy similar al de ‘Resacón en Las Vegas’ que se estrenó en 2011, en la que los protagonistas empezaban su particular viaje en Barcelona. Las escenas rodadas en el Arc de Triomf y a Sagrada Família y otras ciudades españolas como Sevilla impulsaron un aumento del 50% de las visitas a España desde países asiáticos en la década pasada, según un informe del ICEX.
K-dramas con paisaje barcelonés
En los últimos años, no han sido pocos los turistas (sur)coreanos llegados a la ciudad en busca de escenarios vistos en famosas ficciones (o K-dramas, para ser más precisos) del país asiático. En Barcelona se rodó una producción coreana de enorme popularidad: ‘Recuerdos de la Alhambra’ (2018), que a pesar de lo que pueda sugerir su título, no se desarrolla exclusivamente en el monumento más conocido de Granada.
Este drama romántico y de ciencia ficción gira en torno a un juego de realidad aumentada basado en el Palacio de la Alhambra, y al año siguiente de su estreno eran más del doble de coreanos los que visitaban Granada, según los datos de Spain Film Commission. Pero también se mostraron como granadinas un montón de localizaciones barcelonesas, del Passeig de la Circumval·lació a la calle Enric Granados. Cuando aparecía la Estació de França, lo hacía con el sobreañadido de un cartel que indica ‘Barcelona – Sants’.
Y existen importantes precedentes de ‘Recuerdos de la Alhambra’: la intriga política ‘The K2’ (2016) recorre todo nuestro centro y acaba con una panorámica de la ciudad desde el Turó de la Rovira, mientras que en ‘Legend of the Blue Sea’ (2017) se utilizó el Palau de la Música Catalana para una de las escenas más recurrentes a la hora de promocionar la serie. Por supuesto, el interés del público coreano por Barcelona responde a múltiples factores, incluyendo el trabajo continuado de promoción cultural y artística, pero nunca debemos desestimar el poder suave de las series.
¿Acabará nuestra ciudad siendo un ‘hot spot’ del turismo de pantalla (serializada)? Todo apunta a esa posibilidad, sobre todo teniendo en cuenta que este mismo año llegarán las también rodadas aquí (y muy esperadas) ‘Matar a un oso’ o ‘Ravalejar’, serie esta última que, por otro lado, avisa sobre los peligros de dar excesiva proyección a Barcelona.
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