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La Barranca del Cerro, centro de una disputa entre desarrollo inmobiliario y patrimonio ambiental

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) resolvió que el proyecto para levantar un edificio de 22 departamentos en el barrio Valle del Cerro, en la capital provincial, deberá ser sometido a un proceso de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). El fallo se apoya en que el emprendimiento se ubica en la denominada Barranca del Cerro, un enclave de alto valor urbano-ambiental que forma parte del patrimonio de Córdoba.

El proyecto, autorizado por el municipio para elevarse en seis niveles (planta baja y cinco plantas), supera lo previsto para la zona —planta baja y dos pisos—, precisamente por estar en una “parcela atípica”. Sin embargo, no se había exigido una EIA, algo que el TSJ consideró indispensable.

La resolución enfatiza que la obra no requiere una evaluación bajo la ley provincial 10208, pero sí bajo la ordenanza municipal 9847, que regula proyectos sobre parcelas atípicas. En ese marco, se subrayó que el análisis ambiental será el ámbito adecuado para considerar los impactos sobre el patrimonio urbano y la identidad del barrio.

Participación vecinal

El TSJ indicó que la Municipalidad deberá garantizar un mecanismo de participación ciudadana en el proceso, ya sea a través de una audiencia pública o un espacio digital oficial y reglado, con la debida difusión. El objetivo es que todos los vecinos interesados puedan expresar sus posturas frente al proyecto.

La decisión judicial marca la importancia de un “urbanismo participativo” y de un cambio cultural en el modo de gestionar los conflictos urbanos. “No puede haber imposiciones sin considerar a quienes pudieran objetar un proyecto, pero tampoco rechazos de antemano basados en prejuicios”, remarcó el fallo.

Diálogo plural

En su resolución, el TSJ invocó incluso el llamado del papa Francisco en la encíclica Laudato si, que plantea la necesidad de un diálogo entre quienes habitan un barrio con una determinada identidad socioambiental y quienes desean habitarlo bajo nuevas expectativas.

“Más valioso todavía que la belleza del diseño es el servicio a otra belleza: la calidad de vida de las personas, su adaptación al ambiente, el encuentro y la ayuda mutua”, cita la resolución.

De esta forma, la Barranca del Cerro se convierte en escenario de un debate crucial sobre el equilibrio entre desarrollo urbano, identidad barrial y preservación ambiental.

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